viernes, 6 de noviembre de 2015

Conversaciones con Leonora Simonovis

Hace unos días la profesora Leonora Simonovis me sorprendió gratamente al contactarme y querer hablar de mi poesía en unas conferencias dictadas en Jalisco México y en San Diego California sobre poesía venezolana reciente. Aquí les dejo mis reflexiones en forma de cartas y en la próxima entrada publicaré, con el permiso de Eleonora, su ponencia.

Hola Leonora, aquí me tienes:

Sí, como bien dices,  me inspiran los pensadores, poetas, escritores y algunos artistas plásticos. Me gusta interactuar con sus ensayos, con sus poemas, sus obras. Siento un placer profundo en acompañarme con ellos en mis poemas. Es mi manera de decirles la felicidad que me produjeron con su arte y su coraje, con sus genialidades, es también la manera de agradecerles lo mucho que han hecho y hacen por mí, no sólo a nivel estético, moral o psicológico, sino especialmente en mi espiritualidad. Me sucede que de poema nace poema o de ensayo nace poema o de obra de arte nace poema y la verdad es que considero el arte de los verdaderos artistas un mar donde me gusta estar.
En cuanto a Venezuela como inspiración, claro que sí, es cierto, me inspira Venezuela y especialmente el dolor de Venezuela, la angustia, la guerra, el absurdo. Quizás más que inspiración lo llamaría vida, sangre, urgencia. Del país donde nací  en este momento salen gritos que se me hacen poemas dolorosos, algunos ni los escribo y creo que eso forma parte de la impotencia que siento, pero otros emergen, se expresan y muestran lo que observo, lo que subyace, lo que quizás no se vea a simple vista y nos está aniquilando. En Venezuela están sucediendo duros avatares mucho más graves de los que un simple ojo moral o político pueda avisorar, creo que quizás la poesía con su sensibilidad mayúscula a veces pueda explorar las sombras venezolanas que lamentablemente  lo cubren todo allá.
Puedo enlazarme aquí con tu pregunta acerca de la capacidad sanadora de la poesía, mi respuesta es sí, la poesía sana y salva, lo digo porque me ha sucedido desde siempre, no es retórica. Hay en ella muchos elementos salvíficos, empezando por el lenguaje, el amor al lenguaje, el cuidado que los poetas  ponen a sus poemas, la forma, la música que emana de ellos. Luego está lo que dicen los poemas. Sabes, Leonora, hablar de poesía no es fácil y menos de manera racional como intentamos hacerlo aquí porque la poesía es algo grande que abarca, arrastra, abraza, abrasa. La poesía además contagia y se contagia. En cuanto a la salvación a veces pienso que se necesita la voluntad o la buena predisposición del lector a ser “salvado” y otras veces pienso que no, que la poesía actúa sola  en estratos que no conocemos de nuestra psique o de nuestra alma. Creo profundamente en el poder inmenso de la palabra en los seres humanos y creo que ella bien usada puede generar belleza y hacer mundo y mal usada puede generar infiernos.
Me preguntas también acerca de la poesía impresa en papel o la poesía que se publica directamente en los blogs y de las polémicas eternas y repetitivas que en Venezuela surgen. Venezuela es un país complejo, expuesto al cambio y a la vez muy conservador. Venezuela se contradice en todo y también en esto. No participaré en esas polémicas porque además de dañinas me parecen estériles, sólo diré que vista la crisis que se vive en el país, empezando por la escasez de papel y la lentitud en la edición, los poetas deberían aprovechar muchísimo más las nuevas plataformas para propagar sus poemas lo más posible. La poesía es mucho más que el libro que la alberga. Hay que dejar en paz a los poetas. Los poetas necesitan expresarse y decir al mundo lo que ven y nada los detendrá, siempre ha sido así. La poesía además de toda la belleza que implica es un gran agente liberador y por ende siempre perseguido. Gran parte de la tragedia de Venezuela consiste en el encierro y la cárcel en que se ha convertido y muchos en muchas esferas y espero sin darse cuenta, colaboran en esa situación ignominiosa.

En cuanto a los círculos literarios, sí existen y no tengo mucho que decir al respecto, no son temas que me interesen, puedo sí decir que las agrupaciones en este momento me producen ahogo, hago una poesía solitaria y me siento bien así, la situación venezolana me ha herido y marcado a tal punto, he vivido tanta falta de libertad, que cualquier cosa parecida a un  grillete me produce un dolor que es capaz hasta de matar la poesía que llevo adentro. No me puedo permitir ese lujo.
En tu primer contacto me hablaste de las imágenes en mi blog, las fotografías y también las imágenes hechas palabras en mi poesía, ese sí es un tema que me gustaría abordar.
Avísame qué te parece si hablamos también de ello o si con esto que te conté es suficiente y gracias otra vez por leerme desde allá y considerarme para tu conferencia que espero sea todo un éxito y ayude a expandirnos a todos.
Saludos
Cinzia Ricciuti


Querida Leonora,

Desde que hablamos por primera vez acerca de la relación que hay en mis poemas entre arte, fotografía y poesía he estado pensando mucho en ello. No sé si “pensar” sea el verbo indicado para describir el cúmulo de reflexiones, imágenes y recuerdos que han venido a mí desde que le doy vueltas a esto.
Podría empezar diciéndote que desde que llevo el blog me sentí tentada a acompañar mis poemas con imágenes y podría decirte que mi proceso siempre ha sido inverso al que se suele imaginar. Yo primero escribo y luego busco la imagen, usualmente siguiendo el tema o el hilo conductor del poema. Es una especie de divertimento que me gusta mucho, descubrir que hay personas que sienten lo mismo que yo en el poema pero que lo expresan a través de obras artísticas tipo cuadros o esculturas o también a través de la fotografía. Algunas veces el proceso es al revés, es decir veo una imagen o una obra y escribo el poema, pero eso me sucede poco. Lo que sí puede sucederme es que un artista me inspire, pero él, es decir su universo entero, casi nunca una obra en particular. Esto en cuanto a las artes plásticas o aquello que tiene que ver con lo visual, con el arte de mirar. Con los poetas o escritores, es decir con la palabra, sí me ha sucedido que poemas o libros particulares me inviten a ejercicios poéticos particulares. Es el caso de Calvino o Borges, sólo por citar dos de muchos.

De las reflexiones de estos días puedo decir  que lo que me impulsa es la emoción de la belleza, la belleza pensada y sentida como algo que ayude al espíritu a trascender. Obviamente esto que digo no es fácil de explicar, porque como todo evento profundo del alma, intenta escapar a las explicaciones, pero podría afirmar que cuando me encuentro frente a un evento artístico cierto, cuando una obra me da la seguridad de estar frente a algo grande artísticamente hablando, se me funden la poesía, las imágenes, los sonidos en una especie de baile interior que a veces hasta tiene que ver con algo físico y a la vez trascendente.

El arte para mí es algo en lo que estoy inmersa. Es una de mis más grandes realidades y a la vez es un universo indistinto donde las varias disciplinas emergen a veces juntas, a veces una por una para ayudarme a crear.
Esa fusión de la que hablo me parece fascinante, las conexiones que encuentro entre los artistas o las disciplinas, los lenguajes que se repiten aún en diferentes ámbitos, los mensajes de algo enorme que los artistas transmiten de modo consciente y muchas veces de modo inconsciente, las señales y también los ejercicios dialógicos que tengo con mis amigos artistas y amantes de las ideas de los artistas.
Todo esto nace y se expande cuando analizo una obra  y muchas veces se hace palabra en mis poemas o simplemente entra en una especie de reposo dentro de mí haciéndome más persona.
Bueno, tendría mucho más que decir, lo bueno de este diálogo entre las dos es que me hace poner en palabras aquello que siempre vivo y me acompaña. Gracias de nuevo por la oportunidad que me das y por considerar mi poesía y lo que intento hacer con ella. A veces ni yo lo sé y estos ejercicios me ayudan a comprender(me). No es fácil observarse.
Un abrazo 
Cinzia


jueves, 5 de noviembre de 2015

Invasión

Francesco Clemente

Soy terreno

Me han invadido

A veces los malvados

A veces los artistas

De las primeras incursiones los estragos de no reconocerse

Del arte la certeza de ser arte

Ocupo yo la belleza

A los enemigos dejé las espinas

jueves, 29 de octubre de 2015

A Esopo el sabio

Francesco Clemente - Perseverance

Y dentro de poco
ustedes saldrán del sueño
y no sabrán que he caído,
que he dado con el mentón en el piso.

Dentro de poco,
al despertar,
de nuevo se simulará la fortaleza
y se hará apología de la soledad.

Somos todos zorros
que no alcanzamos las uvas.

martes, 20 de octubre de 2015

No me pidan lo pequeño

Francesco Clemente - Tale (2001)

No me pinten fronteras,
no me hablen de países,
no me importan las ciudades,
ni las convenciones,
ni los techos.
No tengo límites.

En mi cuerpo
se expanden
cien mil millones de galaxias
y aún millones y millones más.

Ni siquiera la palabra infinito
me abarca.

Soy la sede del universo,
no me pidan lo pequeño.

viernes, 16 de octubre de 2015

Cascada

Enzo Cucchi Babilonie (2007)

Nuca
moño
país
héroe
fría
suelto
burbuja
roto

Tú haz lo que puedas con las palabras,
yo haré una cascada.

A veces la vida es un río sin cauce.



domingo, 4 de octubre de 2015

Schumi

Hoy me topé con mis nuevos vecinos a la espera del ascensor. Me hicieron varias preguntas sobre el edificio, el aseo, las plantas, la recolección de basura. Luego me preguntaron acerca del administrador del condominio porque al parecer no aparece y no responde a las llamadas. Les dije que sí, que el señor en cuestión se toma las cosas con calma a lo que me respondieron: "parece un latinoamericano" y siguieron risas. Yo dije "yo soy latinoamericana, soy venezolana". Se acabaron las risas, vino el silencio. De pronto del apartamento de los vecinos salió su gato, un persa maravilloso que inmediatamente se me acercó y me acarició las piernas. "Qué bello gato", les dije, "¿puedo mostrárselo a mi hija?" "Claro, no faltaba más". Cargué a Schumi, que así se llama el gato, y se lo llevé a Giulia quien sonrió y lo acarició un buen rato, luego salí y se los devolví, "estamos a la orden" les dije, "buenas tardes" y regresé a mi casa.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Recóndito

El nacimiento de Venus - Sandro Botticelli (detalle)

El amor hecho con las luces apagadas. La tiniebla ilumina otros ojos en nosotros. Vemos con las manos, con los besos, con los centímetros, con la piel, con las palabras. El amor se regocija en el temblor. La emoción de esperar con ansia tu exploración, la alegría de perderse y de nuevo encontrarse en la sonrisa invisible, en la materia cambiante. Hemos revertido la luz ensordecedora del presente, la muestra, la puesta en escena, la desnudez. Tenemos los ojos en el alma. Tenemos lo sagrado. 

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Los poetas y sus cosas. Y nosotros.



René Char en 1965

En estos días leía a René Char y encontré un verso que decía "Yo que jamás he caminado sino nadado y volado entre ustedes" e inmediatamente me vino a la mente Leopardi (con el que crecí) que en su canto del pastor se queja diciendo algo así como "si yo tuviera alas para ver las estrellas sería más feliz". Espero se note la diferencia entre Char y Leopardi. Espero se entienda la tragedia que significa haber crecido con Leopardi en vez que con Char. Bueno, valga la metáfora.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Por eso hablamos tanto


Nadie soporta el dolor y el extrañamiento,
el abandono y el ahogo,
la fractura y la burla,
toda la sangre y esta perplejidad.

Por eso hablamos tanto.
La palabra es la tierra.
El discurso es la casa.

Obligados a luchas inesperadas, nos quebraron.
Por eso hablamos tanto.
Para no morir de miedo.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Liliana y los colibríes

A Liliana Bernuzzi Lusardi 



Hace unos años, cuando aún vivía en Venezuela y ya Venezuela me había ahogado, me conseguí con un jardín, unos colibríes  y Liliana. El jardín, los colibríes y Liliana me sacaron del ahogo en las horas de isla que pasé con ellos. Liliana ya me había sacado del ahogo antes, hay personas así, gente que salva. En el jardín respiré, en los colibríes vi las flores y en Liliana supe la coherencia de una carcajada manantial invariable en el tiempo. También llevé a Giulia. Fue un modo de mostrarle que la matemática no es horrible, fue un modo de rescate, fue para decirle que existen Liliana, los colibríes y los jardines. Fue demostrarle a mi hija que hay ahogos reversibles. 

martes, 15 de septiembre de 2015

Éxodo



Observo las pisadas
de los que huyen de donde nacieron.

Los que huyen, además de caminar,
pisotean las ficciones inventadas
por los que los precedieron.

No hay dogmas en la emergencia.


jueves, 10 de septiembre de 2015

Todos iguales

Ya no es fácil reconocer quién escribe, nos estamos pareciendo a nuestros monstruos, somos todos iguales. Nos cocina la misma sopa y nadamos en ella, nos solazamos en la tibieza de la copia inconsciente. Es aterrador. No quiero ser igual a nadie. Ya ni siquiera quiero ser igual a mí misma. La dictadura es la consigna, el lenguaje, la maldad y la máscara de humanidad, la dictadura es el chiste y la bondad, la madriguera, el escenario, la moral, la ley, la mentira. La dictadura es la solución que jamás es solución, es la píldora que tragamos porque nos sentimos enfermos de dictadura, es la vida que se nos fue. La dictadura es la obediencia. La dictadura es aquello que ya ni siquiera se llama dictadura. Nuestro cerebros ya no son nuestros cerebros. No me gustan las masas, no me gustan los monstruos, no me gustan los abismos, ni las montañas de ciudades malditas. No me gustan los poemas contaminados. No quiero nostalgias marchitas. No quiero contribuir al infierno de algodón, ni quiero seguir plantando árboles estériles en páginas manchadas. No quiero ser buena, no quiero ser mala, no quiero ser fácil, no quiero gritar lo que ustedes gritan, ni llorar lo que ustedes lloran, ni defender lo que ustedes defienden, yo no les creo, no quiero ser como ustedes.

martes, 8 de septiembre de 2015

Escenas de Roma en 2015


primera escena

la periferia

se parece a caracas, a la avenida francisco de miranda, a la autopista francisco fajardo, hay mucho tráfico, infracciones, velocidad, siempre busco a caracas donde esté, a veces la encuentro, hasta en roma.

segunda escena

el metro

todos los metros huelen mal, creo que es por las entrañas, el centro de la tierra, la excavación, las personas que viajan apiñadas sin luz, nada puede oler bien así, busco en las paredes fuera del vagón los frescos de Fellini, no los encuentro, claro, porque se borraron.

tercera escena

el coliseo

esta vez no veo el coliseo sino los ojos de mis acompañantes que ven por primera vez el coliseo, sus miradas no me decepcionan, se alumbran, el coliseo es una maravilla enorme.

cuarta escena

las patrullas del ejército

nos quieren matar a todos, los invasores, quieren destruír todos los monumentos, roma se defiende visténdose de biceps y de armas largas, nuevas falanges, nuevos soldados, misma historia.

quinta escena 

fontana di trevi

restauran la fontana, el mármol seco, el silencio de las estatuas, la sorpresa, la decepción de los visitantes, sin embargo las monedas, las personas no ceden, lanzan y sueñan y siembran monedas en la aridez de hoy esperando futuros húmedos y fértiles.

sexta escena

el panteón

el panteón es la luz que entra de su techo abierto

séptima escena

los espaguetis

si vas a roma debes comer espaguetis

octava escena

bernini

veo los balcones e imagino a sus dueños asomarse en el insomnio, hay agua en las fuentes y hay señoritas de piedra con colas de caballos, los escultores hacen arte burlándose de nosotros, yo sueño un balcón así.

novena escena

el río

el tíber transporta todos los sueños en cestas, todos somos hijos de diosas que nos abandonan a las aguas, todos somos hermanos niños fundadores de ciudades.

décima escena

el ferrari y la gitana

cien euros para veinte minutos del ruido de mi motor y de tu pie moviéndome en mi acelerador de oro, más allá una mujer pide limosna, yo la veo ella me ve, convivimos, tú decides dónde pones tu dinero.

undécima escena 

piazza san pietro

hay una señora, vieja muy vieja, sola muy sola, pobre muy pobre, digna muy digna, con sed pero sin fuerzas, aprieto el botón que hará que salga el agua, aprieto y ella bebe, gracias, se va caminando lento, la basílica no nos mira, la basílica mira las filas de sillas que han dispuesto en su plaza, plaza escenario, plaza teatro.













sábado, 5 de septiembre de 2015

Easy

"Icaro caído" - Igor Mitoraj
(Agrigento, Sicilia)

Gente sin sustancia que escribe
gente sin sustancia que mata
gente sin sustancia que llora
gente sin sustancia que decide
gente sin sustancia que juzga
gente sin sustancia que vota
gente sin sustancia que poetiza
gente sin sustancia que decapita

gente fácil
muerte fácil

domingo, 23 de agosto de 2015

Desmontar


Los negociantes de objetos usados tienen almas horribles. Entran a las casas con sus fajos de billetes sucios y negocian los recuerdos como si fueran baratijas. No tienen corazón. Ese fue mi caso cuando aquel horrible hombre entró y apoyó su cuerpo viejo y mohoso en la silla del comedor de mi antigua casa que también fue vendida. La silla, la casa. Salieron las cruces, los santos de la colonia, San Francisco, San Antonio, salieron las bandejas, los retablos, hasta el VHS inservible salió. Los libros no. Los libros los doné a personas que pensé que amaban los libros, salvo los de poesía que me esperan en cajas que son barcos que no saben navegar. Hubo una pequeña venganza en no venderle mis libros a aquel horrible hombre. Mis venganzas siempre son pequeñas e inofensivas. Tampoco le vendí los cuadros de Millán, el de la boda malograda y el del caballo en el aire. Millán es un niño viejo como yo que no se vende. Recuerdo el rostro de rapiña de aquel horrible hombre ofreciéndome pocas monedas por los cuadros. No, dije, y en los días sucesivos envolví las telas en un tubo oscuro y allá esperan, nadie las ve. El sonido del timbre, que aquel hombre horrible tocó para entrar en mi casa desvencijada, vuelve hoy cuando siento que vendí mi vida que ya no se podía vivir para comprar otra vida que no se puede vivir.