sábado, 13 de diciembre de 2014

Diré que me tocó el amor contigo mi amor

Diré que me tocó el amor contigo mi amor

También diré que entendí
que lo más importante de Heráclito
no es el río que jamás es el mismo
sino el fuego
lo supe el otro día
cuando vi que el mundo
no puede vivir sin volcanes y sonreí

Diré que sólo a ti puedo
decirte estas cosas dándote todos los besos
y abrazándote con las piernas
que sólo en ti la locura dada por Dios
no se confunde con la locura enferma
que en ti hasta el Fedro de Platón se hizo cierto

Milagro

Luego
claro
están los poetas
que se comen a los filósofos
siempre
y todo eso sucede
cuando los dos
nos escuchamos
los cuerpos mi amor

Diré que nadie me ha amado como tú

Diré
de nuestra luz encendida
en la iglesia del pintor
esa que no se apaga
porque sabemos la oscuridad y la bruma
y seguimos los dos

Diré del mar antiguo este
que tengo en frente
y que hiciste tuyo mi amor

Dirè que todo
se hace todo
cuando nos hacemos los dos

jueves, 4 de diciembre de 2014

El bosque de la niña


Cada vez que llego a su casa la niña me mira con sus ojos de mar y sonríe con sus dientes de nieve.
La niña me quiere.
Debo haber hecho algo muy especial porque los niños son difíciles en el amor. Son honestos.
No recuerdo qué hice, cuáles fueron mis acciones que, como ríos cálidos, bañaron, se instalaron y humectaron el corazón, los ojos y los dientes de la niña.
Y sus manos.
Porque además de mirarme y sonreírme, la niña, cuando visito su casa, siempre busca sus hojas blancas y sus colores, sus acuarelas y me hace dos tres cuatro dibujos, mientras los adultos hablamos de la crisis, de que no tenemos trabajo o de que el mundo pronto acabará.
Si levanto la mirada para ver aquello que se va plasmando en las hojas, la niña me sonríe y me dice "¡no veas!". 
Yo le obedezco. Siempre hay que obedecer a los niños.
Y entonces llega con las hojas empapadas de pintura que es el mismo río que formó árboles en las hojas. La niña siempre me pinta árboles.
Yo tomo todo de sus manos y pongo a secar, en la baranda del balcón si hace calor, cerca de la chimenea si hace frío. 
Las pinturas deben secarse para permanecer. El amor no. Al amor nadie lo seca, salvo el desamor.
La niña no sabe de esas cosas, sólo mira, sonríe y me pinta árboles que van repoblando mis árboles de adentro.
Así nos reconstruimos. Como los bosques. Como los niños.

martes, 2 de diciembre de 2014

Poesía no es ilusión

Ahora para escribir poemas hay que cerrar los ojos
Buscar detrás de los párpados
Salir de la hoja en blanco que es el mundo

Y es que toda falta de libertad es ahogo
Y es que toda resignación es parálisis

El poeta no está exento

Tú sabes cuando el mundo se está acabando
Porque los poetas mienten

Los poetas mienten cuando no escriben lo que son
Ni lo que ven
Sino lo que quieren ser
O lo que quieren ver
Hasta la muerte falsa se inventan los poetas
Hasta la vejez

Poesía no es ilusión



viernes, 14 de noviembre de 2014

Cuando todo esto acabe

Cuando todo esto acabe
(Si la muerte nos da respiro)
Nos sentaremos en el piso
Como los niños
A reparar nuestros corazones rotos

Como si fueran muñecas
Como si fueran carritos
Como si fueran trompos
Que pararon de rodar

Cuando todo esto acabe
Cuando acabe el apremio
Tendremos de nuevo todo el tiempo
Que siempre tuvimos
Para perdonar

domingo, 9 de noviembre de 2014

Cuando somos cobardes

Cuando somos cobardes no escribimos. 

Cuando somos cobardes resoplamos 
nuestras angustias en palabras 
que hacemos caparazones. 

Somos tortugas. 

La ilusión siempre es coraza.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Los zapatos de Calvino

A Patricia Damiano

Me dijeron que vendrías a buscarme con esa bicicleta. Ya sabes que soy niña cuando se trata de ti. Por el barón rampante. Porque te pareces a mi papá. Tienen el mismo rostro ustedes. Porque andas de puntillas en esa imagen y pareciera que buscas el equilibrio y lo encuentras. Sólo los hombres verdaderos andan en bicicleta con zapatos de suela. Sólo los hombres como tú y los señores viejos que veo en esta nueva vida, en estas calles pacíficas, llenas de mar. Hombres de mejillas suaves recién rasuradas y olor a pino que en algún tiempo se treparon en los árboles. Siguen en los árboles. Uno ve los árboles.
Me dijeron que vendrías hacia mí con esa bicicleta y yo a veces te busco con los ojos.
Yo siempre busco. Es como debe ser. Yo no me canso. Soy como tus letras que no se cansan, soy como tus zapatos. Soy como tu barón rampante. Soy como mi papá.


jueves, 30 de octubre de 2014

No me río

Leo un estatus de Facebook que dice que el 75% de nuestro cerebro es agua y que no nos preocupemos, que no somos idiotas, lo que pasa es que estamos deshidratados, es todo. Debería ser un chiste, yo debería reírme y seguir corriendo con mi dedo índice buscando más estatus, alguna canción, algún poema. Pero no, no me río, por el contrario siento un sabor amargo en los dientes que se niegan a asomarse en la sonrisa. No es chiste el cerebro desertíficado. No causan ninguna gracia las dunas que cubren nuestros órganos expuestos a tanta intemperie y nada. Han sido muchos años, hemos perdido brillantez, hemos perdido humedad, hemos perdido espíritu. Claro, mucha muerte alrededor, mucho destierro, mucho cansancio, mucha lógica botada a la basura. Al desierto. Luego estarán los que digan que también el desierto y la deshidratación son necesarios para resurgir, para resucitar. Sí, quizás tengan razón. Pero mientras algunos tapan con un dedo el desierto, este sigue secando gargantas e ilusiones. Y el coraje se hace arena. Nos quedan los abdominales, el estómago, esos músculos que le dictan al corazón la supervivencia digna. Esas cosas que no se adormecen como las aletargadas lagartijas. Quedamos nosotros y nuestro corazón. El motor de todos nuestros líquidos. Nuestra sangre. Estamos vivos aún. Aún podemos derrotar a aquellos que nos quieren tempestad seca, árbol caido, cactus.

jueves, 16 de octubre de 2014

Venezuela es

Venezuela
Es una anciana recia
Que toma un avión sola
Para volver a la deriva
De Venezuela

Venezuela
Son sus hijos
Desperdigados y temerosos
Supervivientes
Del nido vacío

Venezuela
Es el amor
Que capituló
Frente a la muerte
Del cuerpo
Y del futuro

Venezuela
Es una dictadura
De bestias sin control
Que le robaron los sueños
A Venezuela

Venezuela
Es un corazón roto.

martes, 7 de octubre de 2014

Geografía

Allá hay que escalar una montaña
Para atravesar el mar

Aquí hay que cruzar el mar
Para llegar a la montaña

Geografía inhóspita
Para alguien
Que sólo quiere
Descansar

Vencida
Perdí el cuerpo
E hice poesía

Los versos
Recorren los kilómetros
Renunciados.


miércoles, 1 de octubre de 2014

He estado lavando mis memorias en este mar

He estado lavando mis memorias en este mar
He utilizado la sal para disecarlas
Los barcos para huir
Las golondrinas para dibujarme primaveras

Ha estado bien
Pero no ha sido suficiente

Porque el odio
Es más grande que el mar
Y disuelve la sal con su amargura
Y aguijonea los cascos de mis barcos
Y regala inviernos a las golondrinas

Entonces
Me digo
Que necesito recordar
Que la dictadura me robó
El amor

Entonces
Me digo
Que el tiempo pasado
Construirá la lucha del porvenir
La muerte del oprobio
El fin de la ignorancia
El único mar sereno posible.

jueves, 25 de setiembre de 2014

Lego

Jugábamos
Yo siempre hacia casitas
La pieza verde grande abajo
Y las cuatro paredes de piezas blancas hacia arriba
Luego el techo, era un reto
Piezas rojas en diagonal
Dejaba espacio para la puerta
Siempre abierta
A veces no me salían las ventanas

En el Lego no había
Piezas para los pájaros
Ni los árboles
Pero estaba bien
Yo quería la casa

Me veo de niña en
Mis Hogares de Lego
Yo construía bien

Luego uno crece
Y las casas se complican
Pero ese es otro poema

jueves, 18 de setiembre de 2014

El naufragio de los traidores

Resignarse es la última playa
La de los náufragos que llegan muertos a la orilla
La de los caracoles que se arenan vacíos 

Yo no soy náufrago
Yo no soy caracol

Yo no me resigno como quisieran los traidores

Los traidores son barcos llenos de huecos
Que hacen agua de cansancio

Yo aquí sigo
Sin esperanza y rebelde
En mi barco sagrado
Navegando mi propio mar

sábado, 30 de agosto de 2014

Pequeña crónica de una bomba en una cena

"Mamá, vamos a devolvernos a Venezuela, por lo menos Maduro es mejor que los tipos del Isis". Esto aterriza en el plato de mi cena como una bomba de tristeza absoluta. Callo por un instante y luego empiezo mi discurso sobre la imposibilidad de que "los tipos del Isis" lleguen donde nosotras estamos, "tranquila, mi vida, Italia es un país muy fuerte, tiene un ejército enorme aunque no lo veamos, aunque nunca lo use". Mi respuesta quizás sea aún más triste. La guerra como única opción para sortear la amenaza y el miedo. Mil preguntas me asaltan. El apetito se fue. Dejo que pasen los minutos. Siempre dejo que pasen los minutos. En esos minutos que pasan siempre vuelve la poesía. Como he dicho en otras ocasiones la poesía es lo que tengo, además del amor. Los decapitadores siempre estarán por allí, con sus capuchas o con sus disfraces, con su maldad de la nada, del hueco. Nosotros seguiremos, sabiendo que no pertenecemos a ellos. Hoy en día, eso, sólo ese hecho, ya es una gran victoria.

Ya no tengo miedo

En este mundo de guerras
Me quedaré inmóvil
Observando la poesía pasar

Me quedaré con el amor
Que finalmente me abriga
Luego de una vida
De inviernos tropicales

Viví las nieves cálidas
Viví la mentira de un hielo disfrazado de fuego

Ahora no
Ahora
A pesar de las guerras
Aquí estoy
Entera

Contigo
Mi amor
Que me das el abrazo
De futuros en flor.

viernes, 15 de agosto de 2014

Pesca


I
Estamos en el muelle. Hay niños pescando de manera simple, con un hilo rudimentario, el anzuelo y gusanos. Intento no ver. Atardece. No me gusta pescar por juego. No tiene nada que me guste. Me dices que no me preocupe, que solo nos vamos a divertir, los vamos a sacar del agua, ver como se retuercen en el cemento y luego adentro otra vez. Eso te dijeron ellos.
Asiento con un gesto. Me resigno, hoy no voy a decidir, no voy a ir contra la corriente.
Me quedo. Empiezan a salir del agua, confusos, dolientes. Los niños ríen. Tu te ríes también, al principio, ya que todos ríen piensas que tu también debes reír.
Pero luego, parece que ya no hay tanta risa y te pones seria.
"Ellos no respiran aquí, mama?"
Corres hacia tus amiguitos.
"Vamos... vamos a tirarlos al agua de nuevo. Por favor".
Te miran como si fueras tonta. Son muchos los niños, muchos los peces. Tomas dos con tus manos, tratan de escapar, los aferras y lanzándolos vuelan y caen con gracia en su mundo. Libres.
Vuelves a mi y te sientas a mi lado a ver el sol.

II
Te digo que esa es la calle que mas amo en el mundo, al lado del mar, bordeándolo.
Entramos al sitio, pocas mesas, todo abierto. La orilla. Traen nuestros pescados. Comemos con las manos. Hay dos hombres en la playa, muy cerca de nosotros. Van a pescar para comer.
Lanzan los anzuelos con habilidad, esperamos a ver que pasa. Algo inmenso salta. Un enorme pez plateado. Tus ojos se vuelven grandes. Siempre se ponen así cuando ves algo que te fascina.
"Mama puedo ir?"
Te digo que si y saltas el muro, corres.
El pez está luchando y en la lucha comienza una danza nunca imaginada. Nos hipnotiza. Es hermosísimo. Lo logra, se escapa. Los pescadores maldicen. Nos reímos con gusto. Pasan los minutos y la escena se repite. Otro pez, otra danza. Sin escapatoria, esta vez. Todo sigue por varios minutos. Uno de los hombres debe entrar al mar y abrazar al pez. Siento que es una lucha digna. Está bien.
El trofeo sale del mar, cansado, casi no se debate.
El sol de nuevo en su sitio. Pegado al horizonte.
Llena de arena, vuelves, a terminar lo que quedaba en tu plato.
Nos quedamos en silencio, con nuestras sonrisas.