domingo, 19 de mayo de 2019

También poesía

También hacer poesía es trenzar de nuevo
el hilo roído con cascabeles
que llevas en el brazo
hace años
para que no se extravíe/te recuerde
porque todas tus joyas desaparecieron
(allá)
robaron tu herencia
entonces el ruido delicado de las campanitas
sirve para reencontrarte/encontrarte/ser
en medio de todo lo que no es/no eres.

Trenzas cascabeles también para tu hija
le dices que aguante/que encierre entre sus dedos
el principio del hilo y allí sigues
construyendo sonajas viéndole los ojos
el brazo a tu hija/tu belleza/tu tesoro.

Construyes en ella pequeñas estrellas de música.

También hacer poesía es no perderse del todo.
Es ser los joyeros de la nada que hace mundo.
El sonido en movimiento de tu alma grata.

jueves, 9 de mayo de 2019

Confesionario

La donna velata - Raffaello (1516) - detalle

Sopeso

ca     da           pa     la     bra.

En la lentitud de los agujeros
se cuela mi silencio.

Eso me enseñaron
estos años de esclavitud.

martes, 7 de mayo de 2019

La fiesta

Dan ganas de dibujar para siempre
el trazo eterno de los jardines.

Construír con líneas contentas
mundos
donde todos seamos felices.

Luego,
en esos mundos dibujados,
quisiera que descansáramos
nos besáramos
bailáramos
bebiéramos
nos amáramos
como si no hubiera mañana
sabiendo que habrá mañana
y mañana y mañana y mañana.

Quiero dibujar un jardín que sea futuro.

Nos merecemos la fiesta.
La libertad.


viernes, 3 de mayo de 2019

Canto I Divina Comedia (Reflexiones)

¿Qué harían ustedes si en el centro temporal de sus vidas se encontraran en una selva oscura sin tener la más mínima idea de cómo llegaron ahí y aún peor de cómo saldrán?

Así empieza La Comedia de Dante Alighieri.

Quien está perdido en la selva es él y lo dice, o más bien lo escribe, y en sus tercetos se puede hasta respirar el aire pesado no sólo de la selva sino de su alma aterrorizada.

Sin embargo sigue su camino, los humanos casi siempre hacemos eso cuando nos perdemos, seguimos, confiamos en nosotros, en nuestro instinto, hasta en nuestro miedo y seguimos. Es como si un motor adentro nos obligara a no apagarnos, a continuar, a no darnos por vencidos.

Eso hace Dante y finalmente ve una luz.

¿Final feliz de la travesía inesperada y no planificada?

No, porque a pesar de sus esfuerzos y a pesar de ver la luz que no es más que la salida o la mejoría de su situación, se encuentra frente a frente con tres fieras, una más terrorifica que la otra.

Supera la primera, supera la segunda, pero con la tercera no puede. Es demasiado flaca, demasiado horrible, está demasiado hambrienta y con sus dientes y sus ademanes empuja a Dante de nuevo a la oscuridad de la que había logrado zafarse.

Es como si el destino final de aquel que se pierde fuera volver al sitio de su perdición.

Las fieras representan los pecados de Dante, de nosotros, de todos.

El poeta, débil y vencido, se parte.

Es sólo en ese momento en el cual pide ayuda.

¿A quién? No hay nadie allí.

Quizás todos hayamos vivido en algún momento esa soledad tan potente que sólo nos rodea de enemigos. Tal vez todos sepamos cómo pesa el mundo en nuestras rodillas que sólo quieren doblarse. Es curiosamente en esos momentos, en los que entendemos que solos no podremos salvarnos, que pedimos ayuda no sabemos bien a quién. Ese "no saber" se llama Dios.

Nos encontramos entonces en uno de los momentos más hermosos y conmovedores de este primer canto de la Comedia.
Aparece una sombra bella, Dante no sabe de quien se trata y sin embargo clama, clama, clama ayuda.

Resulta ser su maestro amadísimo, Virgilio.

Un gran maestro es más que un maestro. Es algo así como un padre, nuestra familia, aquello que admiramos, sobre todo aquello en lo que confiamos.

Virgilio con sus libros, con sus versos le enseñó a Dante que existen hombres confiables.

Empiezan el viaje juntos, porque como se descubrirá pronto, salir de la selva o más bien estar a salvo, requerirá un viaje más complejo del que se pensó, habrá que atravesar varias instancias, un Infierno en primer lugar.

Dante duda, pero no tiene mucha opción, así que se encamina tras su maestro, en el fondo sabe que estará a salvo.

jueves, 2 de mayo de 2019

En el silencio del balcón


En el silencio del balcón veo la albahaca crecer en este mundo que sorpresivamente aún permite el crecimiento de las albahacas.

Paso minutos así, llenándome de sol y viendo la alegría de la plantica.

A veces, pocas veces, el mundo es mío en sus regalos y en mi asombro.

La esperanza perdida y el fracaso recurrente son importantes en la construcción de estos retoños de soledad bendecida.

Hay mucha calma en las plantas que crecen.

martes, 30 de abril de 2019

Canto XIII del Infierno de Dante, el bosque de los suicidas (Reflexiones)

William Blake

Los que hayan tenido el coraje y la seriedad de adentrarse en el Infierno de Dante hasta el Canto XIII ya habrán bajado 6 círculos y habrán visto a una serie de condenados que se dejaron llevar por la incontinencia de la gula, de la lujuria, de la pereza, de la avaricia, etc. Todos irracionales. Todos pagando las penas de la irreflexión.

En el séptimo círculo, segundo sub-círculo, que es el que nos ocupa, nos encontramos en cambio con personas que pensaron su destino. 
Se trata de los suicidas.

Dante nos dibuja una segunda selva, nos muestra de nuevo árboles, muchos árboles. Un bosque tan tupido que ni siquiera hay senderos por donde atravesarlo.

Me pregunté por qué el poeta hace eso. Por qué nos presenta de nuevo la selva oscura, o más bien otra selva oscura más definitiva, donde al perderse ya no habrá redención.

La respuesta será de cada quien, la mía es que en algún momento estaremos perdidos en una selva y en algún otro momento formaremos parte de ella a través de la muerte propiciada por nosotros mismos. Todo eso si antes no nos salvamos.

Allí es cuando la Comedia es más importante que nunca.

Dante en su extrema genialidad nos pasea por todas las posibilidades o más bien tentaciones.
Sí, porque el suicidio es la tentación de los desesperados.

Con una ternura sin precedentes que además extiende a Virgilio y con un respeto inusitado hacia Pier delle Vigne (el suicida protagonista del canto), nos va mostrando el dolor, la angustia y sobre todo la inutilidad de ese gesto extremo, quitarse la vida.

Los suicidas son las semillas que creciendo en ese campo yermo serán atacados sin cesar por las arpías que se comerán los retoños en un interminable crecimiento sin verdor. Con sangre adentro, sí, porque los troncos sangran cuando alguien les rompe las ramas, otra metáfora que nos dice que aunque nos matemos continuaremos vivos, porque todo no se acaba aquí, porque somos parte de una vida que va más allá de la vida, más allá del cuerpo que nos ata a este mundo irremediablemente.

El canto es un peregrinaje a través de esta alma soberbia en su tiempo y sin embargo humilde ahora y es una oportunidad para ella de reivindicarse entre los vivos a través de las palabras de Dante.

Por último y no menos importante la pregunta fundamental y quizás esperanzada de Dante, la última oportunidad que se da y nos da el poeta de ocuparnos de nuestra muerte con nuestra propia mano: ¿Tendrán los suicidas la oportunidad de recuperar sus cuerpos en el juicio final?  

La respuesta es no. Los cuerpos descenderán a encontrarse con sus almas/árboles y se colgarán de ellos, Frutos muertos de árboles muertos.

¿Todo esto es muy duro, no? 
Sí, el infierno es duro como la selva oscura.
Pero hay que atravesarlo con la verdad.
Sólo así la salvación

lunes, 22 de abril de 2019

Los tallos de los tulipanes


Siempre me ha parecido impresionante la línea recta que dibujan los tallos de los tulipanes hacia el cielo.
Deberíamos ser tulipanes.

Es increíble la adversión que siente el mundo por Jesucristo.
Huérfanos todos.


Ya nadie me pregunta por Venezuela. Sólo me miran.
Escrutan la patria perdida.

El techo de la casa donde nació mi padre está caído, quizás las estancias quieran toda la luz de la intemperie.

Leer La Eneida con Giacinto, Jane Eyre con Giulia, la Divina Comedia con Rafael y Luis. Soy una lectora acompañadora. Los libros son mi fiesta. Mis compañeros de farra lectora son mis amores. Alguna vez leo sola. Poetas por lo general. Muertos. Cada quien tiene su manera de resurrección.

La cámara frontal de mi teléfono se rompió, ahora sólo sirve la que toma selfies. Entonces para fotografiar el mundo debo hacer extrañas maniobras con el brazo para excluirme de la foto.

Pura metáfora.

domingo, 21 de abril de 2019

Poesía y tiempo

Siempre he escrito en sucesión cronológica y sin apegarme a ningún tema en particular. Por eso el concepto de "poemario" me es hostil. Entonces la poesía para mí es tiempo. Estar en el tiempo, salirme del tiempo, vivir en el tiempo, ver lo que hay dentro del tiempo, verme en el tiempo.
Ese modo de poetizar me ha traído problemas con el mundo literario que por lo general acostumbra otras cosas, digamos otros órdenes y categorizaciones.
Esa manera ha hecho de mi poesía algo líquido, una especie de agua primordial que no respeta los cauces de las formas y que es difícil de perseguir o delimitar.
Eso ha comportado que me resulte muy difícil revisar lo escrito en tiempos pasados. Y el peligro de cambiarlo todo, desmembrar todo cada vez.
Verse fuera de un tema o contexto y verse sólo en el tiempo hace que veas tus cambios y lo que fuiste, lo que eres, lo que creíste, lo que crees.
En fin, que no hay fin.
Quizás por eso digo "siempre poesía". En ese "siempre" está toda la expansión del tiempo. Esa que necesito.

lunes, 15 de abril de 2019

Corre

El mar corre.

Persigue
el autobús que me lleva
hacia la nada de siempre.

Lo veo desde la ventana
respirar afanosamente,
como yo.

El mar, mi compañero,
mi pulmón cansado.

miércoles, 10 de abril de 2019

Diez de Abril


Otra vez me toca ver
pequeñas hojas que nacen
en los troncos mutilados.

Tienen un verde niño.

Otra vez primavera.

Confieso que el invierno
me convence a la desesperanza.
Tengo la fe frágil.

Soy la pequeña hoja
del árbol universal.

martes, 2 de abril de 2019

Esas son mis preguntas


Murió otro venezolano que hizo de su barba blanca un río. 

O que hizo de su río una barba blanca. 
Quién sabe.


Yo también he dejado mi pelo crecer, crecer, crecer. 

(Es verdad que nunca he tenido simpatía por los peluqueros). 
Es otro río, creo.


Ayer dibujé una mata llena de espirales con mi lapiz Mongol. 
¿Existirán aún esos lápices en el país que ya no es?
Esas son mis preguntas.

Estos extraños años me han cambiado. Digamos que hay una cierta timidez desconocida. Es que la maldad me tiene apabullada.

Por fin entendí por qué no me gustan los cuervos. 
Son los curas de la Católica. 
Pobres pájaros convertidos en similitud.

viernes, 22 de marzo de 2019

Tallar el mundo

Leo a Borges sobre Dante en este pequeño sitio de mundo que he tallado para mí misma.
Borges lamenta no poder leer a Dante de manera primordial, sin contaminaciones y sin embargo lo hace. Imagina todo un mundo onírico del que no hay trazo en las líneas de Dante, salvo por las menciones de adormecimiento que son constantes en él. en el Infierno, luego de las visiones y sensaciones traumáticas.
Me reconozco en esta ansiedad de Borges de virginidad en la lectura. La he sentido y recuerdo a Nietszche cuando dice que el olvido también sirve para ser felices de nuevo con lo mismo.
Lo mismo, lo mismo, lo mismo.
Borges leyó muchas veces la
Comedia, según sus propias palabras. En eso estamos tambien, porque tallar un mundo es crearlo a través de las repeticiones benditas.
La poesía es el único lugar que permanece allí donde todo decae. Y se presenta una y otra y otra vez encontrándonos niños y sorprendidos. Es el único sitio donde podemos ser vírgenes a través de aquellos que nos precedieron y a través de los versos que vendrán.
Ese es mi pequeño sitio de mundo, donde todo me alumbra.
Allí me resguardo.

lunes, 18 de marzo de 2019

La vida es más que niebla

La mujer se sienta en la intemperie, sorprendida por el vapor que sale de su boca, (¿no debía llegar el calor en estas fechas?). 

Ella lee unos versos de sueños que intentan no ser pesadillas, son bellos versos de alguien que sufre pero no está perdido. 

Luego hunde sus ojos en la niebla densa mientras los que pasan sólo pasan con sus ojos hundidos en la niebla y dibujan pasos lentos en la niebla. 

La vida es más que niebla, se dice. 

Siempre se dice esas cosas, siempre acude a sus caricias interiores para sobrevivir. Siempre acude la poesía a ella. Vivir es disipar cegueras. Se levanta y dibuja pasos inciertos, frágiles, casi vuela. Casi. 

Ya volverá el mar.

sábado, 16 de marzo de 2019

Luz

Foto de López-Doriga

La poesía es ver.

Yo veo.
Hacia arriba las estrellas,
hacia abajo las luces de los hombres.

Nosotros los humanos construímos
estrellas con nuestra luz.

Eso es lo que no soportan los malhechores.

Pensamientos dispersos en días desesperados


Todo cuadro de Rothko debe tener una butaca en frente. 
Es que se te doblan las rodillas, es que necesitas reposar el mundo. 
El que te ponga de pie frente a un Rothko es alguien cruel.

Se habla de arte para no hablar de la vida. Al menos el arte le gusta a quien tiene los ojos abiertos. Es una fatiga infinita levantar párpados a estas alturas.

Te sirve vivir entre ancianos para entender que todo tesoro está en la juventud. La vejez es la carcasa de las almas que nunca crecieron. La ruina. Europa es una ruina.

He notado que los poetas se han vuelto clérigos. Todos buenos. Todos masa. Todos sermón. Todos acomodados. Supervivientes que ya no se oponen sino acompañan. 
Es una lástima que haya muerto Dios.

Por ahí vi resurgir a Cioran, jejeje, el viejo loco que es la esperanza de los desesperados locos por la esperanza.

La preocupación por los hijos yo la tengo por los padres.

Por aquí cortaron el único árbol que había crecido en la arena, sólo que no había podido decirlo porque había otras urgencias. Ese árbol era mi compañero.

En Caracas hay un señor que durante el apagón baja a comer a casa de su vecina junto a su esposa, ancianos los dos. El señor se pone su saco e intenta asearse para sentarse a la mesa.
La dignidad es la única cosa que en este momento puede salvarnos.

Vivo una época en que se discute lo indiscutible.
No concibo algo más patético que eso.

La próxima nube con tentáculos quizás me lleve. 
Volaré como los pájaros, era la única manera digna que Dédalo había ideado para su laberinto.