domingo, 23 de agosto de 2015

Desmontar


Los negociantes de objetos usados tienen almas horribles. Entran a las casas con sus fajos de billetes sucios y negocian los recuerdos como si fueran baratijas. No tienen corazón. Ese fue mi caso cuando aquel horrible hombre entró y apoyó su cuerpo viejo y mohoso en la silla del comedor de mi antigua casa que también fue vendida. La silla, la casa. Salieron las cruces, los santos de la colonia, San Francisco, San Antonio, salieron las bandejas, los retablos, hasta el VHS inservible salió. Los libros no. Los libros los doné a personas que pensé que amaban los libros, salvo los de poesía que me esperan en cajas que son barcos que no saben navegar. Hubo una pequeña venganza en no venderle mis libros a aquel horrible hombre. Mis venganzas siempre son pequeñas e inofensivas. Tampoco le vendí los cuadros de Millán, el de la boda malograda y el del caballo en el aire. Millán es un niño viejo como yo que no se vende. Recuerdo el rostro de rapiña de aquel horrible hombre ofreciéndome pocas monedas por los cuadros. No, dije, y en los días sucesivos envolví las telas en un tubo oscuro y allá esperan, nadie las ve. El sonido del timbre, que aquel hombre horrible tocó para entrar en mi casa desvencijada, vuelve hoy cuando siento que vendí mi vida que ya no se podía vivir para comprar otra vida que no se puede vivir.

domingo, 5 de julio de 2015

La gente perdida



Borges utiliza las palabras de Dante. Los dos hablan de la gente perdida. Pero son dos pérdidas distintas. Las gentes perdidas de Dante están por entrar al infierno porque se perdieron en el pecado. Las gentes perdidas de Borges son el mismo Borges que se busca y no se encuentra. Ayer tuve la suerte de entrar en el poema de Borges luego de un día miserable. Sonreí al ver a Dante y al no ver a Dante. Borges es un maestro. A pesar de las palabras infernales no encontré infiernos allí. Sólo un dulce poeta anciano, que se busca en sus nostalgias, y parece no encontrarse, que dialoga consigo mismo y con los muchos hombres que fue y al mismo tiempo se abraza. El poema de Borges es un poema suspiro. Es un poema de amor. Tuve la suerte, dije, de entrar en él ayer y de salir del infierno de un día miserable. La poesía es eso también, los poetas honestos te acogen justo cuando estás por resignarte hasta a los infiernos inventados de los demás, justo cuando estás por abandonarte al rapto de las puertas abiertas de inframundos que no son tuyos. Borges, compañero ayer, tendió su mano temblorosa y al tiempo segura, vamos Cinzia, no entres ahí, mira, usé las mismas palabras de Dante que no son las mismas palabras, ¿viste? 
Siempre poesía.

lunes, 22 de junio de 2015

Estratos



De la poesía los estratos, las diferentes miradas en una sola mirada. Mis ojos son radares. Alguien me habla y al tiempo de escuchar lo que me dice veo el sol acariciando sus pupilas, veo el mar atardeciendo atrás, veo el columpio, los niños, los cuerpos en movimiento, las copas de los árboles que atraviesan el azul, los ojos de los demás recorriendo el mundo. Luego además escucho, las palabras dirigidas a mí, pero también los murmullos, las músicas lejanas, las olas. Mis oídos son sonares. Todo converge, hasta la piel, el poema en la piel, hasta los recuerdos, las ausencias, los silencios, la otra tierra.
Luego, sosteniendo una cerveza, me digo 'Cinzia, no has escrito en Junio'. Bebo y todo continúa. Ya no se trata sólo de escribir, o quizás nunca fue sólo eso. Vuelve Marinetti. Una cosa es entender a los poetas otra cosa es vivir lo que dicen. Poco a poco vivo. "La poesía es el acto". 

De regreso a casa vuelvo a pasar por el túnel de Calvino, aquel donde llueve dentro, me dicen que lo cerrarán varios meses para repararlo de nuevo, para que ya no llueva adentro. Yo sonrío. Siempre lloverá adentro. La poesía es el mundo. Ya transmutaré lo que haya que transmutar en símbolos. Habrá tiempo para dar el ritmo, diseccionar, separar, eliminar anécdotas, destilar. La libreta, la soledad, el borrón, la caligrafía de las cosas. Ahora es por la mañana y el poema inconcluso sigue. Siempre poesía.

domingo, 31 de mayo de 2015

El sueño de los barcos

Los vi
atados
la luna los acompañaba
ellos no sabían de la luna
(la luna no importa)

los vi
unos al lado de otros
intocados
oscilaban 
pero no eran ellos
era el agua

los vi detenidos
con las velas
(las alas)
replegadas
cascos tranquilos
barrigas en el agua

vi barcos dormidos




martes, 26 de mayo de 2015

Breve honesto

La tristeza devora las palabras de los poemas que no escribo.
Saturno con sus hijos.
Las palabras son las hijas de la tristeza.
Palabras titanes.
El poema es el tiempo.




jueves, 14 de mayo de 2015

La palabra de hoy


Tú sabes que hay días en que estos casi 17 años se visten de una sola palabra, la asumen, la adoptan, se dibujan en ella, la mascan, la lloran. 

A veces se comprimen, se definen, calzan en esa sola palabra. 

Y entonces esa palabra te ronda, te acompaña, se sienta contigo y hasta ve el mar, ve los kilómetros, los silencios, las angustias, la melancolía, lo que es, lo que no fue.

Bueno, hoy esa palabra es: estrago.

lunes, 4 de mayo de 2015

Ayer me asomé al abismo

Ayer me asomé al abismo
y vi que el abismo es un conjunto
de pequeñas plantas que nunca serán árboles
y se bañan en un pozo
de humedad espesa.

También había cómodos escalones,
no vi despeñaderos
tampoco hubo gritos
nada de histeria.

El abismo que vi
era un sitio tonto y poco hospitalario
nada de leyendas
nada de valentías
nada de poesía
nada de filosofía
pura mediocridad.

Ayer me asomé al abismo,
pero no encontré la metáfora
abusada y fácil
que puebla los poemas falsos
de la gente mínima.

Siento haberlos decepcionado.





sábado, 2 de mayo de 2015

Mayo

Habría que decir que a Borges es mejor vivirlo que leerlo
(aunque no sea cierto)
habría que preguntar qué harían las golondrinas sin los techos
habría que asegurar que ningún destino es seguro
habría que considerar el mar como agua
habría que saber que el calor de Caracas no es calor sino miedo
(yo me ahogué allí)
habría que observar los espacios que dejamos vacíos
(el vacío no existe)
habría que decir que Dédalo no sabía como salir del laberinto
habría que nombrar las alas que mataron a Ícaro
(no fue el sol)
habría que olvidar al Minotauro
(eso ya lo hicimos)

deberíamos caminar
pero despreciamos los caminos sin metas
detestamos las respuestas fáciles
(la meta es el camino)
(los poemas vienen caminando)

pausa

retomamos, respiramos
la palabra más bella del mundo es corazón
(también biblioteca, ya lo dijimos)

habría que olvidar lo que dijimos
lo que leímos
especialmente los besos que no dimos

los besos que no dimos
son los besos que vendrán
(los tuyos mi amor)

la primavera sólo sirve
para los árboles y las golondrinas

nosotros ni nos deshojamos ni buscamos Áfricas calientes

valientes
habría que ser valientes.




domingo, 26 de abril de 2015

Benny

Llamo a Caracas. Hablo con mi hermano. "¿Cómo estás?", le pregunto y me dice que me va a contestar como contestaba Benny, el técnico de la nevera: "Aquí, en este manicomio". Oigo a mi hermano reír y río de buena gana con él. Creo que ambos reímos para hacernos bien el uno al otro. 

La conversación sigue, hablamos acerca de las lluvias que tardan en llegar, del jardín, de mis poemas. Tranco el teléfono con la sensación de un abrazo. Así es el cariño ahora. Uno aprende a dar abrazos y a sentirlos casi como si fueran ciertos. 

Uno es mago de los cuerpos distantes. 

Pienso en Benny. Pienso que había olvidado a Benny. Benny venía a la casa a reparar la nevera y se traía siempre a Chopin, su perro. Chopin, era un boxer enorme que entraba a la casa con el bolsito de Benny en la boca y luego se echaba cerca de Benny mientras Benny arreglaba la nevera y conversaba conmigo, tomando café. 
Benny siempre me pareció un gran tipo. Honesto, tranquilo, sonriente, zen. Además confieso que me encantaba que anduviera para arriba y para abajo trabajando con su perro. Me decía que en las casas que no aceptaban a Chopin, él se negaba a trabajar. 

A veces las personas se disuelven en el recuerdo, pero luego vuelven y nos vuelven a enseñar todo lo que nos habían enseñado. 

Eso. Quería contar de Benny. Y de mi hermano. Y de Caracas. Y del manicomio. Sobre todo de la ternura.

miércoles, 15 de abril de 2015

Adriático my love

Describir el Adriático hoy supondría hablar de ternura. Mar pequeño y lleno de brío. Luego de toda la desolación invernal se presenta azul de un azul que es tan azul que es todo el azul del mundo. Se nos pone además frente a los ojos como algo muy transparente, puro. Como si el invierno nunca hubiera sido. Como si el invierno nunca hubiera sido.

miércoles, 8 de abril de 2015

Hielo

Otra vez estaremos en la punta del iceberg, pero no importa, las puntas de los icebergs nos dicen la profundidad de la sordidez, el hielo enorme que se esconde debajo de la superficie. Ayer me dijeron que un libro normal y silvestre en Venezuela cuesta una fortuna. (Yo ya lo sabía, yo sé todo, pero hoy lo escribo, que callar no siempre funciona). Un librito, un librúnculo, un pequeño libro de una pequeña edición, de las baratas, baratísimas. Esa persona que me dijo eso se fue a su casa sin el libro, pero sí con toda la tristeza. Saben, a Venezuela no la quiere nadie. Venezuela está llena de ladrones. Venezuela es un sitio de gente catastrófica, tierra asolada por bárbaros de maldad inflada y virtud minúscula, como el libro. Y lleno además de mentirosos, oportunistas, piratas, mediocres de todo tipo que creen que flotarán siendo perversos, pero que no se dan cuenta de que nacieron hundidos. Y bueno, sí, seamos polìticamente correctos, que si no nos guillotinan (una vez más)...no todos son así, hay venezolanos buenos, blablablabla. Claro que los hay, son, somos, fuimos, los que no pudieron, pueden, podrán comprar ese libro, ni ropa, ni medicinas, ni nada, ni desarrollarse, ni desenvolverse. Los tristes, los atracados, los desolados, los dignos, los que se asombran ante los precios, la escasez, las muertes, la dictadura, la esclavitud, los que aún no se pliegan o no se doblan del todo, los que saben que se les fue la vida a manos de los ladrones inmundos. "Además ya no hay cosas que comprar", me dirán. Es cierto. Lo dicho. A Venezuela, a ese sitio maravilloso no lo quiere nadie, salvo para la depredación. Eso pasa con la belleza. Los feos, los malos, hacen eso con la belleza. Los malos, los ladrones, no tienen nada, salvo lo que roban, igual no tendrán nada. Miserables.
Y no me reclamen que me fui, porque los malos hasta eso hacen, reclaman porque quieren seguir robando, hasta los huesos quieren. Me tuve que ir, que si no me mataban por fuera, como me mataron por dentro. Yo fui Venezuela, me defendí, con los dientes, con las uñas, con el cuerpo, con la cabeza, sobre todo con el corazón. A mí me depredaron, varias veces, yo ni sé cómo estoy viva y escribiendo. E igual parece que no hay mundo que te espere fuera de allí de donde vienes. Igual no hay sitio que quiera recibir tanto viaje sufrido. Que me salvó la poesía. Por ahora. 

lunes, 6 de abril de 2015

Pascua

La iglesia donde estoy tiene una acústica pésima y además el sacerdote es anciano y no tiene fuerza ni ganas de modular las palabras que ha repetido por cincuenta años. Entonces las cúpulas se chupan las palabras devolviéndolas hechas música extraña. No es ruido, es música extraña. Nosotros sabemos (más o menos) lo que está diciendo el sacerdote cuando alza la hostia, especialmente cuando alza el cáliz, la sangre. De todos modos nos perdemos en la figura del Cristo resucitado, es Pascua. Es justo que las palabras se disuelvan, eso somos, almas musicales que hablan. Al terminar la misa nos acercamos al santo con la flor seca en la mano. Sabemos también que la flor reflorecerá. Una de las cosas bellas de los milagros recurrentes es que nos dan confianza. Metemos la moneda en la cajita metálica, ella también suena y a los pies del santo se enciende la luz. Sabemos también que ahora el fuego se ha hecho luz eléctrica y fría en las iglesias. Las iglesias temen los incendios. Afuera llueve a cántaros. Salimos sin paraguas. Los poetas no usan paraguas. Va a ser de noche. Todo bien. Una lágrima con la lluvia. Siempre hemos sido agua. Todo bien.

viernes, 3 de abril de 2015

Too late, dear poet

El viejo Bukowski
escribe un poema
a los huesos
de una mujer muerta.

Le dice puta
(no faltaba más)
y le dice que fue la única
que lo comprendió
y le dice que la recuerda siempre.

Lo que recuerda son sus huesos.


martes, 31 de marzo de 2015

Allí está el mar

(NUBES I
No habrá una sola cosa que no sea
una nube. Lo son las catedrales
de vasta piedra y bíblicos cristales
que el tiempo allanará. Lo es la Odisea,
que cambia como el mar. Algo hay distinto
cada vez que la abrimos. El reflejo
de tu cara ya es otro en el espejo
y el día es un dudoso laberinto.
Somos los que se van. La numerosa
nube que se deshace en el poniente
es nuestra imagen. Incesantemente
la rosa se convierte en otra rosa.
Eres nube, eres mar, eres olvido.
    Eres también aquello que has perdido.
Jorge Luis Borges)

Que predique Borges
en su poema fallido
sobre la Odisea siempre distinta,
que hable de espejos
y de olvidos.

Borges es la sirena,
yo estoy atada al mástil,
no hay peligro,
ya dije en otro poema
que el olvido no existe.

Tengo ojos
y allí está el mar,
veo milagros.

No hay motivo
para reflexionar sobre las nubes
con tanto sol.

No es rabia,
es poesía.