jueves, 5 de marzo de 2015

A los hombres buenos

"L'etrusco" de Michelangelo Pistoletto

Hay que acariciar a los hombres buenos.
Decirles que son príncipes, que sí existen los príncipes.
Decirles que son héroes, que sí existen los héroes.
Decirles que son hombres, que sí existen los hombres.
Hay que amar a los hombres buenos, abrazarlos, escribirles poemas.
Hay que observar las lágrimas que no manan de los ojos de los hombres buenos.
Esa lluvia de adentro.
Los hombres buenos, los hombres callados, los que observan y mueven la cabeza de un lado al otro con desconsuelo, los hombres cansados, los hombres que ven la verdad y lo saben y quisieran que todos supieran y se sienten tristes por la ceguera de los demás hombres que no saben.
Los hombres buenos que luego igual sonríen, se escuchan el corazón en el pecho, ese corazón grande de los hombres buenos, que late siempre, ese corazón bello. Y siguen.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Ha sido largo el invierno

Ha sido largo el invierno
de días cortos

hemos hecho juramentos
a las aguas que nos envuelven
en las redes de los barcos pesqueros

hemos sido todo el mar
y las arrugas de los olivos
las desérticas arenas
garantía de las orillas

también las pequeñas margaritas
que no sabemos cómo
perforan con su fuerza
la tierra gélida

sobre todo hemos amado




jueves, 26 de febrero de 2015

Poetamar

El poeta tiene la voz del mar
narra la tormenta
(el mar es la víctima
el mar es el transporte
en la superficie
en la profundidad
flotar
ahogar).

Cuenta el poeta
lo que le dice el mar
'estoy cansado de la lluvia,
del viento,
traigo estos maderos
de árboles rendidos'.

El poeta dice que el mar le dice que también los árboles se rinden.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Impotencia

En estos tiempos de nadas
con pistolas
las palabras son nadas
sin pistolas.

Artificio.

Eso son los poetas
cuando los monstruos
asesinan a los niños.



viernes, 20 de febrero de 2015

Fértil

Hay una cierta alegría
en la carne que explota
dentro de los pantalones.

Hay sonrisas en las cosquillas
del cuerpo,
de algunas partes del cuerpo.

El corazón nos habla
cuando salta.

Abundancia
le llaman.


miércoles, 18 de febrero de 2015

Paquetes


Todavía los aviones atraviesan el oceáno.

Todavía
los chocolates
las medicinas
los libros
las notas manuscritas
perfumadas
en sobres rosados
intentan transportar
corazones y afectos.

Todavía hay manos febriles aquí
haciendo origamis
y manos emocionadas allá
deshaciendo origamis.
Las manos se acarician en los llantos
empaquetados y desempaquetados.

No cabemos en las maletas.

No hay espacio en la tierra robada.

(Hablé de desmembramiento en otro poema,
esa sensación).

No hay remedio para esta orfandad de dos orillas,
salvo el amor.

lunes, 16 de febrero de 2015

Tercera conversación con Pistoletto


Te prefiero a ti que rompes los espejos.
Lo interesante de escribirte es que sé que nunca me leerás. 
Mi poesía como tus espejos,
miles de fragmentos donde nadie podrá reflejarse por completo.
La libertad.
Porque, sabes Michelangelo, al fin descubrí que siempre nos equivocaremos hagamos lo que hagamos y eso me ha liberado. Errar no es humano como un acto voluntario de nuestra humanidad. El error es algo que nos pertenece y nos forma, como la carne, es decir no nos queda otro remedio que equivocarnos y volvernos a equivocar hasta morirnos. 
¿Lo ves? La única cosa que no es un error es la muerte. 
Como tus espejos rotos donde nadie se refleja o todos se reflejan hechos añicos millones de veces, o los poemas no leídos, esos donde ningún ojo se puede posar, los que no son y son  millones.
Entonces te hablo, Michelangelo, hablándole a nadie.
Los trozos de tus espejos somos todos nosotros, ese será el final de esta lucha absurda, despedazarse por completo para finalmente encontrarse.
Porque eso somos. Somos todo.
Desmembrados. 

viernes, 13 de febrero de 2015

Pequeño poema enamorado


Me basta
que camines por ese infierno
viviendo nuestro cielo
para saber
que te amé

viernes, 30 de enero de 2015

Cuando me vaya de aquí


Todas las fotografías fueron para fijar la belleza.

Cuando me vaya de aquí tendré el mar en los ojos
los veleros
y la calma de las hojas de los olivos.

Me iré sin tempestades
sin árboles desnudos
sin frío.





jueves, 22 de enero de 2015

Tragedia

Mundo horrible
el mundo
del que hay que salirse
para soportar al mundo.

Mundo cruel
el que sólo permite
los sueños fuera de él.

martes, 20 de enero de 2015

Reivindicación del ruido

Tomar café en una cafeteria italiana es una experiencia visual, olfativa, táctil y gustativa, pero también auditiva. Ellos, los que preparan el café, vestidos de blanco, con sus delantales, hacen chocar las tazas y los platitos y las cucharitas. Fuerte, pero nada se rompe, nunca. Es como un ritual. Buongiorno, dicen, sonríen las más de las veces, te miran directo a los ojos y vuelven a la faena. Es todo como una especie de ruido musical que acompaña los sorbos. Luego están las voces y las hojas de los periódicos. Los italianos aún leen los periódicos. Los italianos y sus ruidos, sus sombreros, sus ojos profundos. Los italianos y su capacidad de desplazarse por los siglos, atrás y adelante. Aquí no se vive un tiempo lineal. Los italianos y su alma antigua. Ese viaje. Los italianos, tanta belleza.

viernes, 16 de enero de 2015

Selfie



Yo no calibro
yo no construyo
yo no pienso
yo no reflejo
yo no planifico
yo no hablo
yo no callo
yo no observo
yo no vendo
yo no lloro
yo no interpreto
yo no perdono
yo no caigo
yo no enseño
yo no rezo
yo no corro
yo no fluyo
yo no aprendo
yo no compro
yo no muero.

Yo poetizo.


domingo, 11 de enero de 2015

Segunda conversación con Pistoletto

Escogiste a la diosa más bella y la pusiste de espaldas viendo una montaña de harapos. Y la cosa más sencilla sería que un día nos viéramos en Milán, donde te imagino, y me dijeras cuáles fueron todas las razones por las que lo hiciste. Quizás adquirirías la pose de la racionalidad que adquieren todos los artistas cuando se les pregunta "¿por qué?" y empezarías a decirme mil cosas todas lógicas, todas obvias. ¿Te has dado cuenta que los artistas hacen eso en las entrevistas? Se ponen serios ante las preguntas y buscan con los ojos hacia arriba dentro de su cerebro lo que no está en el cerebro. 
En el fondo no quiero eso, Michelangelo. Quizás tu Venus es sólo otra de las Venus que han venido a mí en mi viaje poético, como la de Chauvet, que también está de espaldas y que yo había olvidado. Esa tiene 32.000 años allí y tiene estalactitas y estalagmitas en frente, los harapos de la cueva.
Lo ves, Michelangelo. 
En el poema anterior concluí diciendo que no quería que me contestaras porque el arte no era para preguntar ni responder, sino para gozar, era mi cuerpo hablando. Pero ahora de nuevo estoy aquí para decirte que no, que lo que pasa es que tal vez nunca me respondas porque la que debe responder acerca de la Venus de espaldas soy yo. La razón que subyace detrás de la obra es lo más importante de la obra, dijiste en una entrevista que acabo de ver, (donde te vi buscando lo inefable en tu cerebro, como dije arriba), lo que la define y le da un lugar en el mundo. Fíjate que yo no sabía que tú habías dicho eso y tú no sabes de mi poema. Yo creo que es Venus la que sabe de los dos.

viernes, 9 de enero de 2015

Venus y el infinito

A Michelangelo Pistoletto

Dime Michelangelo
por qué la pusiste
de espaldas.

Fue por su estrabismo
o fue porque es demasiado hermosa
o porque observa
el mundo hecho harapo
y se ríe
pero tú no quieres ver.

Venus jamás se vestiría con trapos.

Dime Michelangelo
fue por su bello culo.

O fue porque se despide
de lo que fue
para ser aún más hermosa.

Es imposible
lo sabes
es una diosa
lo sabes
no hay que invocar a los dioses
por eso la espalda.

También dividiste
el infinito en tres partes
Michelangelo
y te llenaste de espejos rotos
para verte mejor
para que nos viéramos mejor
pero eso no fue con ella
Venus no te vio.

No me digas nada Michelangelo
que el arte no es para preguntar
ni responder.

El arte es para gozar.

miércoles, 7 de enero de 2015

Como a mí me gusta


Si el mundo 
fuese como a mí me gusta 
yo debería poder sentarme 
en una de las poltronas 
que pintó De Chirico 
descansar del mundo 
que no es como a mí me gusta.