jueves, 14 de mayo de 2015

La palabra de hoy


Tú sabes que hay días en que estos casi 17 años se visten de una sola palabra, la asumen, la adoptan, se dibujan en ella, la mascan, la lloran. 

A veces se comprimen, se definen, calzan en esa sola palabra. 

Y entonces esa palabra te ronda, te acompaña, se sienta contigo y hasta ve el mar, ve los kilómetros, los silencios, las angustias, la melancolía, lo que es, lo que no fue.

Bueno, hoy esa palabra es: estrago.

lunes, 4 de mayo de 2015

Ayer me asomé al abismo

Ayer me asomé al abismo
y vi que el abismo es un conjunto
de pequeñas plantas que nunca serán árboles
y se bañan en un pozo
de humedad espesa.

También había cómodos escalones,
no vi despeñaderos
tampoco hubo gritos
nada de histeria.

El abismo que vi
era un sitio tonto y poco hospitalario
nada de leyendas
nada de valentías
nada de poesía
nada de filosofía
pura mediocridad.

Ayer me asomé al abismo,
pero no encontré la metáfora
abusada y fácil
que puebla los poemas falsos
de la gente mínima.

Siento haberlos decepcionado.





sábado, 2 de mayo de 2015

Mayo

Habría que decir que a Borges es mejor vivirlo que leerlo
(aunque no sea cierto)
habría que preguntar qué harían las golondrinas sin los techos
habría que asegurar que ningún destino es seguro
habría que considerar el mar como agua
habría que saber que el calor de Caracas no es calor sino miedo
(yo me ahogué allí)
habría que observar los espacios que dejamos vacíos
(el vacío no existe)
habría que decir que Dédalo no sabía como salir del laberinto
habría que nombrar las alas que mataron a Ícaro
(no fue el sol)
habría que olvidar al Minotauro
(eso ya lo hicimos)

deberíamos caminar
pero despreciamos los caminos sin metas
detestamos las respuestas fáciles
(la meta es el camino)
(los poemas vienen caminando)

pausa

retomamos, respiramos
la palabra más bella del mundo es corazón
(también biblioteca, ya lo dijimos)

habría que olvidar lo que dijimos
lo que leímos
especialmente los besos que no dimos

los besos que no dimos
son los besos que vendrán
(los tuyos mi amor)

la primavera sólo sirve
para los árboles y las golondrinas

nosotros ni nos deshojamos ni buscamos Áfricas calientes

valientes
habría que ser valientes.




domingo, 26 de abril de 2015

Benny

Llamo a Caracas. Hablo con mi hermano. "¿Cómo estás?", le pregunto y me dice que me va a contestar como contestaba Benny, el técnico de la nevera: "Aquí, en este manicomio". Oigo a mi hermano reír y río de buena gana con él. Creo que ambos reímos para hacernos bien el uno al otro. 

La conversación sigue, hablamos acerca de las lluvias que tardan en llegar, del jardín, de mis poemas. Tranco el teléfono con la sensación de un abrazo. Así es el cariño ahora. Uno aprende a dar abrazos y a sentirlos casi como si fueran ciertos. 

Uno es mago de los cuerpos distantes. 

Pienso en Benny. Pienso que había olvidado a Benny. Benny venía a la casa a reparar la nevera y se traía siempre a Chopin, su perro. Chopin, era un boxer enorme que entraba a la casa con el bolsito de Benny en la boca y luego se echaba cerca de Benny mientras Benny arreglaba la nevera y conversaba conmigo, tomando café. 
Benny siempre me pareció un gran tipo. Honesto, tranquilo, sonriente, zen. Además confieso que me encantaba que anduviera para arriba y para abajo trabajando con su perro. Me decía que en las casas que no aceptaban a Chopin, él se negaba a trabajar. 

A veces las personas se disuelven en el recuerdo, pero luego vuelven y nos vuelven a enseñar todo lo que nos habían enseñado. 

Eso. Quería contar de Benny. Y de mi hermano. Y de Caracas. Y del manicomio. Sobre todo de la ternura.

miércoles, 15 de abril de 2015

Adriático my love

Describir el Adriático hoy supondría hablar de ternura. Mar pequeño y lleno de brío. Luego de toda la desolación invernal se presenta azul de un azul que es tan azul que es todo el azul del mundo. Se nos pone además frente a los ojos como algo muy transparente, puro. Como si el invierno nunca hubiera sido. Como si el invierno nunca hubiera sido.

miércoles, 8 de abril de 2015

Hielo

Otra vez estaremos en la punta del iceberg, pero no importa, las puntas de los icebergs nos dicen la profundidad de la sordidez, el hielo enorme que se esconde debajo de la superficie. Ayer me dijeron que un libro normal y silvestre en Venezuela cuesta una fortuna. (Yo ya lo sabía, yo sé todo, pero hoy lo escribo, que callar no siempre funciona). Un librito, un librúnculo, un pequeño libro de una pequeña edición, de las baratas, baratísimas. Esa persona que me dijo eso se fue a su casa sin el libro, pero sí con toda la tristeza. Saben, a Venezuela no la quiere nadie. Venezuela está llena de ladrones. Venezuela es un sitio de gente catastrófica, tierra asolada por bárbaros de maldad inflada y virtud minúscula, como el libro. Y lleno además de mentirosos, oportunistas, piratas, mediocres de todo tipo que creen que flotarán siendo perversos, pero que no se dan cuenta de que nacieron hundidos. Y bueno, sí, seamos polìticamente correctos, que si no nos guillotinan (una vez más)...no todos son así, hay venezolanos buenos, blablablabla. Claro que los hay, son, somos, fuimos, los que no pudieron, pueden, podrán comprar ese libro, ni ropa, ni medicinas, ni nada, ni desarrollarse, ni desenvolverse. Los tristes, los atracados, los desolados, los dignos, los que se asombran ante los precios, la escasez, las muertes, la dictadura, la esclavitud, los que aún no se pliegan o no se doblan del todo, los que saben que se les fue la vida a manos de los ladrones inmundos. "Además ya no hay cosas que comprar", me dirán. Es cierto. Lo dicho. A Venezuela, a ese sitio maravilloso no lo quiere nadie, salvo para la depredación. Eso pasa con la belleza. Los feos, los malos, hacen eso con la belleza. Los malos, los ladrones, no tienen nada, salvo lo que roban, igual no tendrán nada. Miserables.
Y no me reclamen que me fui, porque los malos hasta eso hacen, reclaman porque quieren seguir robando, hasta los huesos quieren. Me tuve que ir, que si no me mataban por fuera, como me mataron por dentro. Yo fui Venezuela, me defendí, con los dientes, con las uñas, con el cuerpo, con la cabeza, sobre todo con el corazón. A mí me depredaron, varias veces, yo ni sé cómo estoy viva y escribiendo. E igual parece que no hay mundo que te espere fuera de allí de donde vienes. Igual no hay sitio que quiera recibir tanto viaje sufrido. Que me salvó la poesía. Por ahora. 

lunes, 6 de abril de 2015

Pascua

La iglesia donde estoy tiene una acústica pésima y además el sacerdote es anciano y no tiene fuerza ni ganas de modular las palabras que ha repetido por cincuenta años. Entonces las cúpulas se chupan las palabras devolviéndolas hechas música extraña. No es ruido, es música extraña. Nosotros sabemos (más o menos) lo que está diciendo el sacerdote cuando alza la hostia, especialmente cuando alza el cáliz, la sangre. De todos modos nos perdemos en la figura del Cristo resucitado, es Pascua. Es justo que las palabras se disuelvan, eso somos, almas musicales que hablan. Al terminar la misa nos acercamos al santo con la flor seca en la mano. Sabemos también que la flor reflorecerá. Una de las cosas bellas de los milagros recurrentes es que nos dan confianza. Metemos la moneda en la cajita metálica, ella también suena y a los pies del santo se enciende la luz. Sabemos también que ahora el fuego se ha hecho luz eléctrica y fría en las iglesias. Las iglesias temen los incendios. Afuera llueve a cántaros. Salimos sin paraguas. Los poetas no usan paraguas. Va a ser de noche. Todo bien. Una lágrima con la lluvia. Siempre hemos sido agua. Todo bien.

viernes, 3 de abril de 2015

Too late, dear poet

El viejo Bukowski
escribe un poema
a los huesos
de una mujer muerta.

Le dice puta
(no faltaba más)
y le dice que fue la única
que lo comprendió
y le dice que la recuerda siempre.

Lo que recuerda son sus huesos.


martes, 31 de marzo de 2015

Allí está el mar

(NUBES I
No habrá una sola cosa que no sea
una nube. Lo son las catedrales
de vasta piedra y bíblicos cristales
que el tiempo allanará. Lo es la Odisea,
que cambia como el mar. Algo hay distinto
cada vez que la abrimos. El reflejo
de tu cara ya es otro en el espejo
y el día es un dudoso laberinto.
Somos los que se van. La numerosa
nube que se deshace en el poniente
es nuestra imagen. Incesantemente
la rosa se convierte en otra rosa.
Eres nube, eres mar, eres olvido.
    Eres también aquello que has perdido.
Jorge Luis Borges)

Que predique Borges
en su poema fallido
sobre la Odisea siempre distinta,
que hable de espejos
y de olvidos.

Borges es la sirena,
yo estoy atada al mástil,
no hay peligro,
ya dije en otro poema
que el olvido no existe.

Tengo ojos
y allí está el mar,
veo milagros.

No hay motivo
para reflexionar sobre las nubes
con tanto sol.

No es rabia,
es poesía.


lunes, 30 de marzo de 2015

Curriculum Vitae modelo europeo

Esta mañana mientras esperaba el café, vi la primera bandada de golondrinas.
(Vaya que tienen fe esos pequeños pájaros).
Decidí que serán quince los curricula que hoy imprimiré.
Ya se me acabaron los otros, vamos por tandas. Tantas/tandas.
Tienes que rehacerte tu vida, dicen, como si la vida fuese madera de un árbol abatido en otras tierras y como si uno fuese el carpintero o el hacha, quién sabe.
Aquí el único olor que permite el frío es el olor a madera quemada.
(Las palabras quemadas no huelen). Huelen/duelen, las palabras parecidas siempre son ironías.
Igual nunca se me ha dado bien la hache. Hache/hacha...otra, ¿vieron? Otra ironía.
Y bueno, uno no imprime curricula para el amor, ni para eso de ser madre.
Me imagino que el curriculum para esos menesteres es el poema.
Tengo el poema cansado. El curriculum. Y las palabras parecidas. Y el cuerpo.
Censura.
"Sin biografía quién eres en este mundo de máquinas".
No funciono, salvo en la abadía medieval o en el Adriático al amanecer.
Al menos.

domingo, 29 de marzo de 2015

Venus otra vez

Ayer hicimos un pequeño viaje por la costa hacia el sur. Adriático de arena revuelta y olas encrespadas por tanto viento. (Este invierno no fue invierno sino inviento). Viajando fui testigo de que los "trabocchi" no se cayeron. Esas estructuras de madera y agua que reflejan tanta fragilidad, allí estaban, erectas y dignas. Mi sonrisa. Luego llegamos a una abadía muy vieja y hermosísima, desnuda, pura piedra y olivos, formas circulares, abrazo antiguo y nombre pagano, medioevo profundo: San Giovanni in Venere. Venere es Venus. La diosa. Entramos, no había nadie, sólo las estatuas de los santos, serenas, y las pequeñas velas encendidas a sus pies. Nos acercamos porque nos gusta la luz, y ¡oh, sorpresa!, en una pequeña maceta había una pequeña planta llena de flores con un enorme caracol en sus hojas. Pensamos en el Barón Rampante. Allí estaba Calvino otra vez. El milagro. Mi sonrisa. Luego paseamos por el jardín interno e imaginamos monjes de otros tiempos. Luego vimos al monje. Anciano, muy anciano. Nos acercamos. Nos bendijo. Le pedí tomarle una fotografía. Me preguntó "¿por qué?", le contesté "porque usted es bello", sonrió y me dijo que yo no sabía lo que decía. Igual hubo fotos y conversación sobre el tronco del olivo milenario. Nos dijo que había muerto, pero que él tenía las semillas resguardadas. Entonces no está muerto. Mientras hablábamos yo sentía las piedras bajo los pies, esas formas haciéndome las plantas, reformándome los pasos. El monje me habló de moral, yo le hablé de espíritu. Hasta luego y de nuevo la bendición, esta vez con los brazos en forma de círculo. Donde hay amor todo es abrazo. Nos fuimos y de regreso volví a ver los "trabocchi", otra vez la belleza y otra vez la metáfora. Llegué a mi casa y otra vez el mar, esta vez en mi ventana, ya en el crepúsculo. Dormimos y no soñamos. Pero de haberlo hecho seguro habríamos visto la media sonrisa dulce de Calvino. Nos gustan estas cosas. Nos gusta cuando el mundo es como sabemos que es.

jueves, 26 de marzo de 2015

Instantánea


Corre
corre
corre

besa
besa
besa

vuela
pinta
suspira

sonríe
aterriza
descansa

su amado
es el camino
es el cielo
es el lienzo
y es la casa.

viernes, 13 de marzo de 2015

Hipótesis

si fuera carboncillo dibujaría
si fuera pincel pintaría
si fuera escalpelo esculpiría
si fuera cámara fotografiaría
si fuera ola mojaría
si fuera nube llovería
si fuera flor perfumaría

soy palabra
subjuntivo más condicional
hipótesis absurda

jueves, 12 de marzo de 2015

Es tiempo de aguas profundas


Joseph Beuys por Charles Wilp 

A veces me pregunto cómo hubiese sido ser hombre. Pero la poesía no es preguntar, es responder. La señora de las flores pasa el invierno fuera de la tienda con su sombrero y bufanda mientras las macetas de orquídeas están adentro bajo el calor de la estufa. Así son las cosas del trópico, frágiles, así las mujeres invernales, duras. Ella no sonríe. Yo no soy mujer del trópico, ni mujer de invierno. Soy un híbrido poetizado. Igual camino, todo pasa, todo es poema inmediato e intrascendente. Soplido. Sigo. Más allá de las paredes de los edificios está el mar. He visto mucha agua en mi vida,  he visto toda el agua del mundo, he sido agua. Entonces un vano recuerdo de que pertenecí al planeta, un tiempo, antes de la violencia. Luego no más. Se me perdió la casa universal. Entonces la poesía, Calvino y Beuys en la playa, las bicicletas, las tragedias griegas, los héroes y sobre todo el amor, ah y los poetas. Mi mundo dentro del mundo fuera del mundo. Están destrozando los monumentos, los llaman bárbaros, pero no, no lo son. Son hombres. 

jueves, 5 de marzo de 2015

A los hombres buenos

"L'etrusco" de Michelangelo Pistoletto

Hay que acariciar a los hombres buenos.
Decirles que son príncipes, que sí existen los príncipes.
Decirles que son héroes, que sí existen los héroes.
Decirles que son hombres, que sí existen los hombres.
Hay que amar a los hombres buenos, abrazarlos, escribirles poemas.
Hay que observar las lágrimas que no manan de los ojos de los hombres buenos.
Esa lluvia de adentro.
Los hombres buenos, los hombres callados, los que observan y mueven la cabeza de un lado al otro con desconsuelo, los hombres cansados, los hombres que ven la verdad y lo saben y quisieran que todos supieran y se sienten tristes por la ceguera de los demás hombres que no saben.
Los hombres buenos que luego igual sonríen, se escuchan el corazón en el pecho, ese corazón grande de los hombres buenos, que late siempre, ese corazón bello. Y siguen.