martes, 24 de mayo de 2016

Inmigrantes

Estoy haciendo el Ramadán, me dice, mientras se estaciona en la sombra de mi paraguas. Lleva en las manos muchos collares de piedras de colores. Luce cansado. Estoy haciendo el Ramadán, no puedo beber ni agua desde el amanecer hasta el atardecer. Lo miro, le sonrío, le pregunto de dónde viene. Me dice que de Bangladesh. También sonríe despacio. Estamos tranquilos.  Yo no le digo que tampoco soy de aquí, que también vengo de mil guerras, no me creería, nadie le cree la tristeza a mi sonrisa. Tiene los ojos verdes. Son unos ojos lago. No tengo hambre dice, lo único que me importa es que haya trabajo. Le digo que lo entiendo. Bueno, voy a proseguir, me dice. Le digo que Dios lo bendiga. Sonríe lento de nuevo y parte. Va dejando huellas en la arena con los collares que destellan sol. Somos comunión. Él va, yo me quedo. Siempre movimiento. Siempre humanidad. Siempre poesía.

jueves, 19 de mayo de 2016

Cálculos

Siempre odié las matemáticas.

Ahora veo que siempre he tenido la razón.

Me ha tocado usarlas para contabilizar la pobreza, para sumarle ceros al dinero que sólo compra hambre.

Restar a una cuenta bancaria que antes fue una casa. Calcular impuestos vampiros en un país de huida, viejo e infecundo.

Ver a seres humanos hacerse ceros a la izquierda en las estadísticas de la muerte.

Para contar los años de la barbarie, uno, dos, tres, cuatro, diecisiete de una juventud que se fue. 

Multiplicar jóvenes en las mazmorras, sumar balas en la cabeza.

Proyectar fechas futuras que son números donde mis ilusiones finalmente dejarán de ser ilusiones para hacerse verdades.

Calcular husos horarios a destiempo.

Contar mis idiomas y no saber cuál usar.

Dibujar cuadrados, triángulos, rectángulos donde finalmente encajar. 

Trazar círculos y caminar dentro de ellos en una sucesión infinita de kilómetros hacia ninguna parte.

Contar árboles, contar flores, contar golondrinas.
Al menos intentar matemáticas poéticas para no morir.

lunes, 2 de mayo de 2016

Es tan obvia la naturaleza


La lengua huérfana de Daniel
vaga buscando sabores perdidos.
¿Por qué haces eso, Daniel?
Si no lo hago moriré.

Cristal
sentada en su pupitre irlandés
espera que alguien hable,
pero Venezuela siempre se borra,
no existe,
salvo para nosotros.

Por varias horas
ayer nos quedamos
sin tiempo.

En la plaza seca de libros anegados
los impunes se rebautizan
y aún nombran a Dios.
Gracias a Dios.

En el comedor de mi casa
(¿mi casa?)
gritos e índices levantados.
No hay esperanza
sí hay esperanza
no hay esperanza
sí hay esperanza.

El hombre que ama
ama y mira el techo
ama de nuevo
y mira la montaña
ama de nuevo
y se sumerge en su libro.

La joven silenciosa
piensa
que pierde los mejores años de su vida
mientras mastica un francés impronunciable.
Odia el francés.

En la isla Palmaria
alguien quiere escapar de los burócratas.
Díganme dónde ir, clama, pero que no sea Venezuela.

Los ancianos escritores
con sus frases cortas
buscan cerebros dormidos.
Sí tuvimos historia, dicen.
Éramos otros, dicen.

¿Cómo soportas tanta belleza?
Mientras millones
de rosas obedientes explotan.

Adieu.




sábado, 2 de abril de 2016

Be my guest

Bernard Plossu


Sólo
atravesarán mis puertas
aquellos que
comprendan
mi preocupación
por las golondrinas.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Ancla

Jhon Marin

Un poeta triste
entra en el mar de un poeta feliz
por un instante
luego se devuelve al río
y muere.

Poeta en poeta
lengua en lengua
hombre en hombre
búsqueda de luz
desesperanza esperanzada.

Inmensa ternura
en la transmutación de las palabras.

Supe que Paul Celan tradujo a René Char.

Imaginé el fuerte brazo de René Char
ancla en el naufragio de Paul Celan.

Pero eso no sucedió.

La poesía no siempre aguanta.






martes, 22 de marzo de 2016

Somos río, somos mar



Water Lilies - Claude Monet

Sé que mi ciudad tiene encima una cobija de niebla caliente. A veces todo es bruma, incendio, absurdo, infierno, sed. A veces todo es frío, calor, extremos, hueco. Gris protagonista. A veces ahogo. A veces el mundo, el mal, muchas veces. 

Nos cansamos. 

Pero...lo bueno de nosotros es que nos cansamos sólo por encima, en la piel. Por dentro es otra cosa, por dentro el corazón es un jardín húmedo, selva magnífica. 

¿La muerte? ¿Los asesinos? Ellos ya murieron, fueron los primeros en morir. ¿No es consuelo? Sí, lo es. La dignidad y el amor siempre son consuelo. Por no hablar de la libertad. 

Nosotros le pondremos lluvia a cualquier desierto que para eso somos río, somos mar.

sábado, 20 de febrero de 2016

Presencia

Poso mi mano imaginaria
en tu mano imaginada.

Así es este presente.

Sin embargo el amor es eterno.

domingo, 14 de febrero de 2016

Calma y paciencia


Locación: 

- Distribuidor de agua en la plaza pegada de la playa.

Protagonistas: 

- Un señor de unos 80 años, pequeño, fuerte, con boina gris.
- Cinzia 
- Botellas vacías a ser llenadas.


Conversación: 

El señor (quien ya estaba llenando sus botellas) le dice a Cinzia que no se preocupe que no le falta mucho por llenar. Cinzia lo mira y le dice que se tome todo su tiempo que ella no tiene ninguna prisa. El señor la mira y casi en un susurro de ojos y voz le dice a Cinzia que "la calma è la virtù dei forti". Cinzia lo mira, (detecta que de nuevo está dentro de lo que ella categoriza como "poema", es decir está en una de las situaciones en que el mundo tiene algo que comunicar y abre las compuertas que llevaba cerradas, por el frío y por la defensa) y le dice al señor que lo más difícil en la vida para ella ha sido la paciencia. El señor la mira de nuevo, en realidad nunca ha dejado de mirarla tan es así que el agua se le desbordó de las botellas (el agua libre siempre se hace río) y le dice a Cinzia que la paciencia lo es todo y sonríe despacio, le dice además que está seguro de que Cinzia sabrá cómo hacer de la paciencia parte de su vida. Cinzia reflexiona un nanosegundo y entiende que eso ya sucedió, la paciencia ya está. El señor termina con sus botellas y Cinzia se despide de él y él de ella. El señor se monta en su Vespa con su río en las botellas. Cinzia enciende el río de las suyas.

viernes, 5 de febrero de 2016

Lo único


Victor Millán

Ahora sabemos que
lo que buscábamos
(en el abismo de nuestra dualidad)
era tener un solo amor
y una sola tierra.

Ahora sabemos que
hubo que estar divididos
para entender la unicidad
que nos decidió.

lunes, 11 de enero de 2016

El sol en el mar

e.e. cummings


Vivo
la dulce felicidad
de este instante
que atardece.

No pido más.

Te amo
me abro
me di.

Vivo
la dulce felicidad
de este silencio
de mil poemas hablantes.

lunes, 4 de enero de 2016

Enero


Allá están,
en mis recuerdos,
las certezas olvidadas
y recuperadas.

Dan ganas de ovillarse
ante tantos imposibles,
pero,
es Enero.

No es digno rendirse en el principio.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Heidegger y Pavese

Francesco Clemente - The ship of time (2006)

  Debería uno agradecer que algunas personas se hayan tomado la molestia y hayan tenido el amor de pensar para nosotros o hacer poesía.

  No sé si pensar y hacer poesía sean la misma cosa, aún no he llegado a esa conclusión y realmente poco importa a los efectos de lo que me interesa exponer. Cuando hablo de esas personas que han hecho el trabajo arduo para nosotros y además lo han hecho con pasión, hablo de poetas y filósofos. Algunos. En este caso estoy pensando en Pavese y en Heidegger. Aclaro que no hay ninguna conexión objetiva entre los dos y si la hay no la conozco porque no la he estudiado, pero sí puedo hablar de una conexión subjetiva, una que mueve los cimientos de Cinzia.

  Siento fascinación por los dos procesos creativos, es decir el filosofar y el poetizar. Son procesos que se entremezclan y a la vez son distintos en su origen, objetivo y vivencia. El poeta, en este caso Pavese, me habló acerca de vidas, que construyen recuerdos, que construyen esperanzas, que construyen destinos. He imaginado a Pavese escribiendo esas cosas enormes y lo imagino en su escritorio de Turín recibiendo una iluminación. Eso pasa a los poetas, reciben ideas ya hechas o de sus cerebros o de algún númen y simplemente las vierten. Cuando soy poeta no pregunto nada, sólo contesto. Luego está Heidegger y los cuadernos negros, ese es un tema que me ha interesado mucho en los últimos meses, dado que al parecer en los cuadernos Heidegger dice cosas abominables acerca de temas muy espinosos. También me imaginé a Heidegger en su escritorio, pero en una actitud completamente distinta a la de Pavese, tal vez menos apesumbrado, tal vez más frío. Eso es hacer filosofía, preguntarse cosas a sí mismos y esperar a que el cerebro elabore las respuestas.

  De la frase de Pavese un mundo entero de tratados filosóficos podrían salir, miles de libros que Pavese nunca escribió. De los cuadernos de Heidegger explicaciones que el mundo quizás aún no pueda o no quiera comprender. Pero, como decía al principio, yo respeto y agradezco estas cosas que nos expanden y cuando me toca leer a estos hombres lo hago como quien se sienta a escuchar a los sabios. Yo no juzgo, voy libre, porque los respeto y sé que tienen mucho más que ofrecerme de lo que quizás yo nunca pueda recibir. Voy tranquila, como quien no ve, pero probablemente verá, como quien no conoce el camino pero probablemente lo conocerá.

  A veces veo, a veces conozco. Veo a Pavese, veo a Heidegger y veo a Cinzia, veo belleza. Somos mucho más grandes de lo que imaginamos, de los límites que nos imponemos y estos poetas y filósofos nos permiten vislumbrar esa grandeza, nos dan las herramientas, nos aplanan el camino, la navegación. A nosotros la decisión del movimiento al que nos invitan. Yo siempre la acepto. 

viernes, 11 de diciembre de 2015

Los monstruos no pactan


Muchos venezolanos decidieron pactar con los monstruos, adaptarse a los monstruos, seguir las normas de los monstruos. En su viveza corta han optado por oscilar entre hacerse los que no saben y aprovechar de lo que pueden. Yo les diré aquí algo de lo que me di cuenta hace mucho. Con los monstruos no se pacta, pero no por cuestiones morales, sino porque los monstruos no pactan con uno, no pactan con nadie. Yo sé que duele, yo sé también que es horrible, yo sé que pareciera preferible cerrar los ojos y continuar a ver qué tal, quizás un milagro, quizás un genio, quizás quién sabe qué, pero no. No funcionan así las cosas. Todos los que se comprometen con los monstruos y creen que así les ganarán se equivocan, todos los que se creen más vivos que los monstruos se equivocan también. Los monstruos son implacables. Esto que nos está sucediendo supera la política, lamentablemente. Aquí se trata de una lucha a muerte donde nos han sumido unas personas altamente perversas que no se detendrán hasta vernos aniquilados o ser vencidos. Y no me vengan a decir que no tengo derecho a hablar porque me fui, que antes de irme me enfrenté desde 2002 cara a cara con los círculos bolivarianos, la Disip y demás fieras y luego de 11 años de inútiles vejaciones de todo tipo encaré, en medio de los cánticos de "patria querida" de un dictador cadáver, a los bestias motorizados de Jorge Rodríguez quién se agazapó en su casa con sus esbirros, el muy cobarde, esa noche que salimos a  defender la enésima elección que ganamos y que nadie defendió, justamente por los pactos de los que hablé arriba. Y debo además sentirme "afortunada" si me comparo con personas como Franklin Brito o Marvinia Jiménez, por sólo nombrar a dos de los millones de personas que pueblan esta tragedia colectiva. Me fui porque el chavismo nos destruyó la vida a todos y en todos los aspectos y me di cuenta de que si no me iba muy probablemente moriría y no habría valido la pena. Eso a veces siento de Venezuela, que nada vale la pena.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Se busca


Alguien que escriba un poema
definitivo
que deshaga máscaras y murallas.

Alguien que resucite a Borges.

Porque yo aún no he aprendido a resucitar.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Yo no confío

Caravaggio - Los tramposos (1594)

Yo no confiaría en un mundo donde venció la idea de que los poetas son bufones o a lo sumo portadores de bellezas efímeras, evasivas y divertidas o transportadores de conceptos destructores. Yo no confío en los que encerraron la poesía y el arte en las casas con té y galletitas o en antros llenos de opio adormecedor o en aulas frías y estériles y no confío en los poetas que se hicieron transporte de esa propaganda. Los impulsores de esta idea, que son los propulsores de otras ideas que les permiten tener el poder y mantenernos esclavos, vencieron y convencieron al mundo a través del engaño y la reclusión del arte en la esfera privada y frívola, a veces sufrida, pero siempre superficial. Por ahora. Que para eso están las ideas que se convierten en realidades corrompidas, para ser vencidas por ideas mejores.