jueves, 24 de marzo de 2011

Mitad



Media luna
media asta
media noche
media naranja
medio mundo
media luz
media piel
medio andar,

soy mitad.

Sin ti
toda completud
es espejismo.

domingo, 20 de marzo de 2011


¿Qué será de los amores de los poetas muertos?
¿Qué será de los amores muertos de los poetas?

No hay cadáveres de amores en poesía,
sólo en la vida.

domingo, 13 de marzo de 2011

Sinónimos


Usaré la palabra poesía
para evitar la palabra amor.

La primera aún es más aceptada.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Burbuja


Dibujaré la elipsis perfecta
del instante desierto

tengo un oído sordo
eso me será de ayuda.

domingo, 6 de marzo de 2011

El deseo del árbol


Yo los siento todos los días, caminan en torno a mí, a todos nosotros, caminan sólo por caminar y piensan todo el tiempo, yo sé que piensan sin parar. A mí me encantaría caminar pero no tengo piernas, por el contrario, tengo mis raices que me atan a la tierra y me condenan a estar erguido, inmóvil. Yo sé que ellos, los humanos, me envidian la paciencia y la fortaleza, siempre me usan como ejemplo de temple.
¿Sabrán ellos que no se puede caminar sin piernas?
¡Ah si yo las tuviera, muy feliz caminaría!
Los humanos son muy afortunados pero son tontos, siempre ven hacia afuera y quisieran ser otra cosa.
Yo también soy un poco así, pero ni siquiera tengo lengua para decirlo.
Ellos, que tienen la gracia de la palabra, hasta me envidian el silencio.

El árbol


En esta historia hay un árbol que es todos los árboles del mundo, dos personas que son todas las personas del mundo y la poesía que nos hace en el mundo.

Una mujer camina tranquila en el frío, respira y observa, probablemente esté empujando el coche de su bebé, que a buen resguardo bajo las cobijas, sonríe y juega. Ella se detiene porque ve un árbol, el árbol no tiene hojas, muestra su madera en su tronco, muestra sus formas. La mujer recuerda a otra mujer, que está escribiendo un libro, que es su amiga, que está lejos, que juega con el miedo. Hay que tomarle una fotografía al árbol. Hay que mandársela a aquella otra, para que vea, para que escriba.

Click, la foto, click, el árbol, click, el e-mail.

Hay un apartamento en Caracas, hay que limpiarlo. Esa mujer siempre intenta que el polvo no se acumule, ni sus silencios. Cuando barre sabe que el polvo es liviano, sabe que debajo hay brillo. La mujer hace pausas para acercarse a la computadora, le llegan palabras, ella escribe palabras, espera noticias de las palabras, ama las palabras. También ve su rostro entre un pantallazo y otro, se ve.

Descubre la foto.

¿Cuánta sonrisa puede caber en un árbol de invierno?

El tiempo se abre, como los muchos brazos de aquel tronco hacia el cielo.

viernes, 4 de marzo de 2011

Debajo, la nada


A Luigi Pirandello, en Carnaval

No se viste la máscara
para cubrirse,
se viste
para ser.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Otra vez la guerra


Otra vez la guerra
nos agujerea
las suelas de los zapatos,
lame nuestra nuca,
se aloja en nosotros.

Anuncia
que los magos de la masacre
se vistieron de fiesta.

Nos muestra
las bandadas de muertos
que aún corren
por su libertad.

sábado, 19 de febrero de 2011

Transición II


Reconozco

los espacios que se mueven
entre los silencios dorados
y las palabras encontradas.

Abrazan.

sábado, 12 de febrero de 2011

Correr

The Moon won’t use the door,
only the window.
RUMI


No hay tiempo que perder.

Habrá que hacer lo posible
para verse
en esa ciudad
donde nadie mira
donde nadie duerme
en ese ombligo del mundo
donde todos caminan

o en ésta
que no es ciudad
donde no se vive
donde todos mienten
donde todos rien
(llorando)
las ilusiones de adentro.

Habrá que hacer lo que se pueda
por deshacer las palabras
volverlas a armar
y seguir contruyendo
el alma que nunca fue
y que siempre fuimos.

Habrá que correr ligeros
entre los espacios luminosos
de las ficciones que nos adhieren
a los besos de la luna
de cara a las ventanas.

Habrá que decidir imaginando.

No hay tiempo que perder.

martes, 8 de febrero de 2011

Milan Kundera



Kundera, siempre Kundera, cada cuatro o cinco años, cuando alguien me lo recuerda, cuando necesito desnudar las cosas, cuando quiero que me sean dichas sin adornos.
Leo La Insoportable Levedad del Ser.
Me pregunto si de verdad me gusta ese libro o si simplemente me acostumbré a decir que me gusta o si me gustó alguna vez y ya no.
Igual lo leo, lo devoro.
Kundera y su sinceridad.
Kundera y sus personajes miserables que no tienen ni siquiera el derecho a un poco de realidad. Sacados de su mente, expuestos, solos, sin sangre.
Kundera el cirujano de los sentimientos.
El que habla siempre de pesadillas.
El poco poeta.
No hay amor en Kundera.
La amargura por su Praga invadida, por los rusos, por la incertidumbre, por la indignidad.
Es tiempo de horrores, me digo.
Y sigo.
Leo a sus mujeres.
Sus hombres no me gustan. Aman y no lo saben, odian y no lo saben.
Odian amando, aman odiando.
Tienen miedo. Son hombres. Me alejo.
En sus mujeres...me reconozco.
Kundera hubiese podido ser mujer.
Hay muchas escenas con espejos.
Mujeres desnudas viéndose al espejo.
¿Nos vemos realmente?
¿O el espejo es un tránsito, un puente hacia ese mundo que no entendemos y que es nuestro?
¿Nuestro?
Kundera me pone difícil.

Tiempo de leer nuevos libros.

sábado, 29 de enero de 2011

Ice


Choque
choque
choque
frío

te has hecho ángulo
techo
hierro
hacha

y yo

con esta

sed

de

ex

pan

sión.

miércoles, 26 de enero de 2011

Tierra


Es tiempo de nido
¿lo ves?
yo lo veo.

La respuesta
devora los kilometros
inventados
caducos
(infinitos).

Escucha la llegada,
se acabaron los saltos.

Es hora de ver raices.

martes, 25 de enero de 2011

Sensación


Hoy amanecí en la gracia.
Amanecí con ganas de poemas.

Amanecí dulce.

jueves, 20 de enero de 2011

Aunque pareciera inútil

Magritte


A quien que se desnudó
abrió ventanas
se enfrentó a las lunas
deshizo mitos
caminó los surcos
de espirales infinitas
lanzó alas
aunque pareciera inútil.

A esa lengua
que se entregó sin preguntar
se llenó de dagas
anduvo esclava
chupó desiertos
pronunció verdades
lamió cielos.

A quien sucumbió
masticó sus dientes
resucitó
olvidó lo aprendido
perdió el escudo
abandonó la caricatura
sumergió sus culpas
en el río revuelto.

A la sonrisa niña
de un orgasmo eterno.