martes, 8 de febrero de 2011

Milan Kundera



Kundera, siempre Kundera, cada cuatro o cinco años, cuando alguien me lo recuerda, cuando necesito desnudar las cosas, cuando quiero que me sean dichas sin adornos.
Leo La Insoportable Levedad del Ser.
Me pregunto si de verdad me gusta ese libro o si simplemente me acostumbré a decir que me gusta o si me gustó alguna vez y ya no.
Igual lo leo, lo devoro.
Kundera y su sinceridad.
Kundera y sus personajes miserables que no tienen ni siquiera el derecho a un poco de realidad. Sacados de su mente, expuestos, solos, sin sangre.
Kundera el cirujano de los sentimientos.
El que habla siempre de pesadillas.
El poco poeta.
No hay amor en Kundera.
La amargura por su Praga invadida, por los rusos, por la incertidumbre, por la indignidad.
Es tiempo de horrores, me digo.
Y sigo.
Leo a sus mujeres.
Sus hombres no me gustan. Aman y no lo saben, odian y no lo saben.
Odian amando, aman odiando.
Tienen miedo. Son hombres. Me alejo.
En sus mujeres...me reconozco.
Kundera hubiese podido ser mujer.
Hay muchas escenas con espejos.
Mujeres desnudas viéndose al espejo.
¿Nos vemos realmente?
¿O el espejo es un tránsito, un puente hacia ese mundo que no entendemos y que es nuestro?
¿Nuestro?
Kundera me pone difícil.

Tiempo de leer nuevos libros.

6 comentarios:

Elizabeth Conte dijo...

A mí me gusta mucho Kundera, por lo que dices, habla sin adornos, me gusta su estilo, a veces es necesario. La insopotable levedad del ser es uno de los libros a los que vuelvo siempre.
Un abrazo Cinzia!!!

Cinzia Ricciuti dijo...

Un abrazo Elizabeth. :)

e. e. dijo...

un espejo es una excusa para desnudar a una mujer

e. e. dijo...

http://tongueexercises.wordpress.com/2011/02/19/excuses-are-women-that-get-mirrors-naked/



(gracias)

Susan Urich Manrique dijo...

Creo que esto es lo mejor que he leído sobre un texto de Kundera. A mí me gusta, también, porque en lo que dice no hay adorno, no hay artificio, el hombre se despoja del maquillaje que cubre la herida, te la muestra así, abierta, infectada, y no sabes demasiado bien qué hacer con eso, salvo respirar el vidrio que hay en sus palabras, y sentirte, de pronto, deliciosamente herido. Me gusta tu blog. Un saludo.

Kira dijo...

Me gusta esto que dices de Kundera... y eso que dices del espejo... creo que sus novelas son el espejo reflexivo... lo que pasa por la cabeza de uno cuando nos miramos en el espejo con el objeto de realmente vernos.