El mar verde de una mirada amplia el desfile suicida de palabras impotentes la avidez la desesperación y por dentro la sonrisa de un abrigo intenso y la paz.
Las distancias que se piden como única salvación ante tempestades anunciadas y nunca vividas el tiempo que corre y al que le restamos media hora como si restar el tiempo nos diera tiempo como si controláramos el tiempo y sigo no queriendo atrasar relojes atrasar la vida entonces discusiones absurdas como lloviznas que mojan y enfrían resfrían a los órganos de adentro que se obstinan en pulsar y vivo en la espera inminente y leo de un suicidio absurdo en un país perfectoy leo al viejo de la mancha y no me encuentro y todo me parece risible (por ninguna parte se me ven los clásicos) y me digo que no soy poeta y ando buscando la diferencia entre filosofía y poesía el vehículo hacia lo oscuro se convierte en alguien que agrede y el placer reconocido de la violación reiterada el rapto claro no somos capaces de decidir siempre pasa que somos jóvenes (creemos) los viejos deciden morir o la muerte los decide a ellos y mientras lo que queremos es piel sabiendo que nada redime. Eso.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos -esta muerte que nos acompaña de la mañana a la noche, insomne, sorda, como un viejo remordimiento o un vicio absurdo-. Tus ojos serán una vana palabra, un grito acallado, un silencio. Así los ves cada mañana cuando sola sobre ti misma te inclinas en el espejo. Oh querida esperanza, también ese día sabremos nosotros que eres la vida y eres la nada. Para todos tiene la muerte una mirada. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Será como abandonar un vicio, como contemplar en el espejo el resurgir de un rostro muerto, como escuchar unos labios cerrados. Mudos, descenderemos en el remolino.
En el amasijo de puertas siempre lo mismo la imagen no recorrida de infinitos laberintos y la quietud ante la decisión de lo no decidido verdades que se burlan de amores enormes y caminatas a ciegas queriendo llegar y ni sabes donde ahora espadas penetrando pulmones que respiran metal y frío están hambrientos caminas vuelves te quitas la ropa sin quitarte el alma el alma egoísta que no sabe que no es su momento que se añora lo oscuro eterna tentación de muerte facilidad escape hacia la negación del suspiro la sequía del llanto de la lluvia viajas chocas tus pies y se te parten los dedos que torpes gritan exigiendo destino. Es eso.