martes, 2 de enero de 2007

La Playita Rica

Yo quiero preguntarles algo...
Verdad que una de las sensaciones mas inigualables es cuando uno se mete en el mar?
Digo, cuando uno se baña completo, cuando uno sumerge la cabeza...
Mañana me voy!!
Algo tan simple como irme a la playa se me hace fantástico después de un mes entero de convalecencia.
No me gusta estar enferma, no me gusta nada de esa situación...
el no reconocer mi cuerpo, el preocuparme por 'el, el no saber que se trae, el miedo...
las caras de angustia de los que te rodean y las medias sonrisas que te hacen para que tu creas que todo va a estar bien.
No me gusta el ocio forzado, el descansar porque no te queda otra, porque las piernas no te responden.
Lo único que valoro de esa situación tan desagradable es la solidaridad automática que se desencadena en mi hacia los demás enfermos o hacia los que en general están sufriendo.
Todavía no he alcanzado el grado de sublimacion en el cual puedo ser solidaria en todo momento, aun tengo que palpar, sondear el sufrimiento para meterme en el de los demás.
Bueno, algo es algo.
De este fastidioso periodo quedaron muchas cosas, las caritas de mi hija que me decía que le estaba pidiendo a Dios por su mami, la comida rica que me trajeron mis amigas, el cariño, este blog, mi nueva amiga Gloria, la lectura de Robinson Crusoe y las sesiones de chat con gente a la que adoro y con la que tengo poco tiempo para estar.
También me quedo la certeza de que me encanta mi trabajo, que lo disfruto como pocas cosas y que me molesta verme obligada a no ejercerlo.
Bueno, pero ya esta pasando...
Mañana me voy a ver a Neptuno, me encanta todo del mar, todo.
Me gusta verlo de lejos en la carretera y sentir que me esta esperando, me gusta sentir que ya voy a llegar, me gusta ponerme el traje de baño (única prenda que te da una sensacion parecida a la desnudez y con la que puedes andar en publico), me fascina meter los pies en la arena y saber de antemano su temperatura, correr si esta hirviendo y buscar desesperadamente una sombra.
Me gustan los libros en el mar, lees con calma, sin nada mas en que pensar, lees sabiendo que de un momento al otro vas a dejar de leer porque tienes cosas mas importantes, el agua por ejemplo, su sonido que te desconcentra y no te importa.
Me encanta la cara de los niños en la playa, se ponen rojitos y corren y juegan y tientan el peligro de las olas y lloran y piden ayuda, que uno los cargue, que los proteja.
Me gusta sentir la arena en todas partes, el pegoste y me encanta tirarme en ella sabiendo que luego el agua se va a ocupar de limpiarme.
Me gusta el pescado que se te deshace en la boca, el sabor único de ese regalo...
Me encanta el sol al atardecer...aquí en Venezuela el sol se mete dentro del mar cuando anochece y va desapareciendo despacito y se pone cada vez mas rojo y tu piensas que se esta banando y luego te ríes de tu propia sencillez.
Mañana empieza mi 2007...que rico...
Yo veo el mar, veo el sol, me lleno de eso y me siento bien...

2 comentarios:

ignacio contreras dijo...

Hay verdades que se asoman que son como oleajes: "lees sabiendo que de un momento al otro vas a dejar de leer porque tienes cosas mas importantes, el agua por ejemplo, su sonido que te desconcentra y no te importa"
La playita rica admite muchas lecturas, escrita con solidez y mucha fluidez. Se centra en el constante interno de cambio de situaciones; una caña de pescar con un cebo muy atractivo. En su trasfondo hay una sugestión freudiana y un evidente atrevimiento para lector crear otro mundo paralelo: Nuestra interrogación. La humanización del personaje, narrado en primera persona y de su circunstancia en la cotidianidad de su encuentro con el océano, o con su abismo, por medio de la acumulación de detalles es la clave que nos concretan. Como lector siempre aspiro mas, en este caso me hubiera gustado mas imágenes poéticas, pero como conozco a su autora se que su pluma y vida esta llena de estas imágenes, y la prueba es LAS VERDADES QUE ASOMAN, donde su narradora seguirá narrando, y lo narrado quedara en la memoria del lector. LAS VERDADES QUE ASOMAN es como una tormenta en el océano, pasa y pasa y no deja huella en la superficie por que la tempestad esta adentro.

Cinzia Ricciuti dijo...

Eso es lo que quiero, que la huella se lleve, quede en lo profundo, alli donde las olas marcan el ritmo...
Gracias amigo...
En cuanto a la poesia es como la solidaridad...aun no se despierta del todo, aun necesita el espacio que no le deja la cotidianidad, o sera que es justamente alli donde se asoma con mas vehemencia?
Lo veremos con el pasar de las lineas...
Cinzia