jueves, 11 de julio de 2013

Yo tengo una orilla


La casa 
se ahueca
los estantes se vacían
mientras las montañas de cosas
que pueblan el piso
esperan cajas
esperan nido.

Las mudanzas huelen a desnudo
las mudanzas son todo lo que te quieres ir
todo lo que te quieres quedar.
Tristeza dentro de la alegría
alegría dentro de la tristeza.

(Vamos, 
Cinzia,
que igual esta casa
lleva años de rebeldía
esta casa te quiere no te quiere te quiere no te quiere
esa fue la trampa.
Casa deshojada casa margarita casa flor casa retiro casa polilla 
casa ya basta.
Vamos).

Biblioteca es la palabra más bella
del mundo
las palabras hay que decirlas
para saber su belleza.

Los libros
han estado callados
a los libros no hay que leerlos para amarlos
los libros mis libros fueron columnas.
De ellos saltan cartas prehistóricas
dedicatorias también
caligrafías grabadas a fuego.
Toda caligrafía es de fuego.

Yo creía que había olvidado
uno siempre cree que olvida
uno nunca olvida.

Hay
copas de cristal
podría romperlas
una a una
hacer un concierto 
que quedara flotando
aquí cuando me vaya.

Yo tengo una orilla
que me espera
las cosas que dejaré
serán la orilla de la que parto.

Ítaca de ida
Ítaca de llegada
corazón multiforme
elástico
mar.

Me voy.

5 comentarios:

Hakim dijo...

Hermoso Cinzia. Tienes esa maravillosa manera de expresar lo cercano y simple junto a lo extraño e indefinible.

Kira dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Kira Kariakin dijo...

Duro... yo he andado de biblioteca pero de otra manera... buscando orilla de otra forma, pero las orillas son las orillas y siempre están allí como perdiéndose mientras una las trata de alcanzar. A veces una sólo anda flotando sobre ellas mientras se disuelven bajo los pies, y siempre siempre se quiere esa orilla que se esfuma.

keilavall.com dijo...

Me gusta muchísimo y me pone muy contenta lo que cuenta, con todo y tristezas. Hay que verse de este lado antes de saltar. Es hora de volar, y volando de hacer volar a una hija princesa.

keilavall.com dijo...

Me gusta muchísimo y me pone muy contenta lo que cuenta, con todo y tristezas. Hay que verse de este lado antes de saltar. Es hora de volar, y volando de hacer volar a una hija princesa.