lunes, 26 de marzo de 2012

Detalle auto-crítico


Veo el enésimo video de animales salvajes que abandonan su ferocidad para mostrarse dulces con sus dueños o entrenadores. Descubro mi conmoción y mi sorpresa intactas ante ese comportamiento.

De golpe me siento estúpida.

¿Qué es lo que tanto me emociona y me hace feliz?

Supongo que exulto cuando el mundo se contradice, contradice su crueldad, contradice lo inevitable, la cadena alimenticia, los colmillos. Si los lobos, los leones y los tiburones son capaces de tales gestos, entonces aún hay esperanzas de que el mundo no sea tan horrendo, me debe susurrar mi subconsciente.

A veces la rebeldía, la cobardía, la tontería y la soberbia se resguardan en imágenes cuchis.

1 comentario:

cristy santiago dijo...

Igual me pasa... jeje la humanidad aterra en ocasiones, y en otras.. parece un tierno gatito.. u.U