El Sahara llueve su arena sobre nosotros.
Llevamos años viviendo desiertos prestados.
El pais robado sigue allá,
a lo lejos,
hospedando aún a los ladrones
que sólo saben matar para no morir.
Seguiremos, rebeldes en la espera,
no hay calor suficiente
que pueda quemar la justicia que vendrá.
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