sábado, 29 de agosto de 2026

Grietas

La luna inclemente ilumina mi insomnio con ausencia, rabia, tristeza, ruinas.

Las grietas de mi país me impiden dormir.
Venganza, venganza, venganza me gritan las entrañas.
Voy a poner un rato a reposar el perdón.
Es tiempo de guerra.

Pajarito

Una tortolita detiene su vuelo en un techo vecino y canta. Canta igual a tantas tortolitas que escuché cuando mi casa era Venezuela.

Un canto también puede ser un nudo en la garganta, una ausencia de abismo, una nostalgia que abrasa, una rabia que asola.
De repente recuerdo cuando Italo Calvino nos dice que a veces los pájaros cantan aquello que se nos quedó sin palabras.
El silencio es una cueva habitada por alas.
Vuela tortolita, ve y dile a mi país todo el amor y la tristeza, ve y llévale luz.

Mordida

Suelta la presa ya Venezuela, suéltanos.

Cesa tu danza mortífera, estamos cansados.
Amarte ha sido una cruz,
calvario,
gólgota,
desierto.
Amárrate, céntrate, cálmate.
Somete a tus monstruos,
tus ladrones,
los desmanes,
las lágrimas.
Ya basta de ser herida Venezuela,
náusea,
vértigo,
desmayo.

Basta ya.

Agosto

Hay cumpleaños que devuelven las personas

que moldearon aquello que fuiste.

Tus versos y tus amores vendados
tu tierra herida
tu carne joven, indómita
tu entrega a toda costa.
Te observas a lo lejos,
desdoblada y sonriente.
Quedan los amores
que recuerdan ligeramente el viento de besos de cielo.
Todo valió la pena.
Fuiste la poesía de lo inconcluso y perdido.
Fuiste la mujer fugaz y eterna.
A veces hay que leerse como un buen libro y continuar.

Verano

El Sahara llueve su arena sobre nosotros.

Llevamos años viviendo desiertos prestados.

El pais robado sigue allá,
a lo lejos,
hospedando aún a los ladrones
que sólo saben matar para no morir.
Seguiremos, rebeldes en la espera,
no hay calor suficiente
que pueda quemar la justicia que vendrá.