Ser mujer y ser poeta me ha tocado.
Significa ver el calor deshacer a codazos la bruma de las ramas aún desnudas de los árboles.
Sentir la luz que se insinúa en mis inviernos interiores.
Ah, la primavera, renovación de la esperanza que avanza dentro de ti como un fuego involuntario.
De nuevo vivir, escribir, ver retoños abrirse paso en las cortezas aún heladas y rebeldes.
Bendita la vida y su exuberancia que se ríe de cualquier vejez.
Bendito sol que se burla de la muerte de las madrugadas.