sábado, 17 de marzo de 2012

Cama


Una espalda enfrentada a la otra,
así se duerme el desamor.

No hay espejo donde no hay ojos.

El sueño es
la muerte cíclica del miedo.

Esas palabras


En este instante preciso
muchos poetas
maldicen/maltratan/borran/silencian
sus poemas.

Acaricio a esas,
las palabras que no serán.

Elocuencia


La sordera es la fuga.

Ya no escucharé
rostros de gritos vacíos.

Esta noche
me toca cargar mi cuerpo,
siempre elocuente en su soledad.

lunes, 12 de marzo de 2012

Tiempos nublados


El sol,
cansado de la soberbia de nuestros dedos al querer taparlo,
llamó a las nubes, aliadas de mil batallas,
para darnos una lección.

Si realmente queremos cubrir la realidad
debemos hacernos nube
abandonar el cuerpo.

¿De verdad eso queremos?

Creo que el sol, escondido, sonríe.

sábado, 10 de marzo de 2012

Duelo


Enfrentadas
rostro a rostro
la realidad y yo

a ver como la cambio para bien
a ver como no me cambia para mal.

jueves, 8 de marzo de 2012

Caricia a un tiempo verbal


Los gerundios,
los pobres,
tan maltratados.

Parece que no nos gustaran
las cosas que están siendo,
siempre con el afán
de vivir tiempos que no son.

viernes, 2 de marzo de 2012

rima irónica desconsolada


molestan a los pájaros
haciendo metáforas sobre sus vuelos

violan la vida
haciendo metáforas sobre sus cielos

los poetas
ni vuelan ni viven
son sólo fantasmas que escriben

Vorágine


Algo se tragó mis poemas
debe ser este amor in-tacto
o las secoyas
o los carpinteros
o los columpios
o lo imposible
el destino
el miedo

¿quién sabe?

Algo se tragó mis poemas
debe ser esta muerte sin ti.

sábado, 18 de febrero de 2012

Duende


No sabe que pensar.
No está dispuesta a sentir.
Quiere dormir.
Quiere repetir aquel día en que se acercó sin miedo al borde del precipicio y dio aquel paso, y voló.
No, no es de todas las noches tener un sueño así.
Extender los brazos, despegarse de la tierra y sentir el vacío en el estómago es una sensación que se vive contadas veces.
Ahora sabe por qué es tan especial.

Sabe que no va a soñar y entonces se niega a dormir.
Se levanta, piensa en el milésimo cigarro que va a encender.
Ya no le gusta tanto fumar, se ríe, nunca pensó que algún día le gustaría menos fumar.
Igual fuma. No sabe no fumar. Sí sabe pero no se atreve.

Un día un duende, en una playa, le dijo que sabia el motivo de su humo.
Ella fumaba para mover la energía, toda su enorme energía.
Luego la miró y le dijo que un día ella aprendería a moverse y ya no necesitaría quemarse en su tabaco.
Ella se puso a llorar. Lloró, porque el duende había entendido todo, porque no era humano, porque olía a selva, a tierra, a orín y a ella eso le gustaba.
Lloró porque quería llorar. Por esos ojos.

Recuerda y piensa en todo eso y el cigarro se acaba...otra vez.

sábado, 4 de febrero de 2012

Elogio a mi corazón


No estallamos,
no moriste buscando madrigueras,
incólume continuas.

En nuestra intemperie
te acaricio, a salvo.


viernes, 3 de febrero de 2012

BOOM


Quizás
pero
tal vez
algún día
tengo miedo
jejejeje
no hay tiemoo
ahora no
si dios quiere
ojalá
me encantaría
(silencio)
tiempo al tiempo
en otro momento
no puedo
ya habrá tiempo
tengo que pensarlo
no me alcanza
más adelante
lo haría
¡claro que sí!
he sufrido mucho
si pudiera
imposible
¿cómo?


(BOOM, EXPLOSIÓN, BIG BANG)

Murió la vida
nació la supervivencia.

lunes, 23 de enero de 2012

Página en blanco


Pon atención al poema enmudecido,
poesía se hace niña ante el amor enorme.

No temas,
no hay sombra en la ternura.

Los oídos respiran silencios áureos.

martes, 20 de diciembre de 2011

Somos




Los unos para los otros somos:

venganza
remedio
esperanza
espejo
vagina
foto
amor
cerebro
alegría
dinero
ilusión
basura
poesía
poder
salvación
ternura
temple
hijos
regalo
odio
máscara
belleza
admiración
labios
amistad
magia
problema
descubrimiento
cielo
brujería
remiendo
horror
sorpresa
luz
excepción
apoyo
pene
bondad
simulación
milagro
metáfora

¿o ustedes creían que para los demás eramos simplemente personas?

lunes, 19 de diciembre de 2011

Gertrudis y la Navidad


a PV

Gertrudis chapotea entre los estands; tiene 76 años y calza 41; está un poco mareada, es gorda y también se maquilla mucho; sabe que no es hermosa pero eso ya no la inquieta, total nunca lo fue y la vejez vino a darle un toque de dulzura a su fealdad. Está buscando regalos para los nietos. Ha vivido muchas navidades y ya no se ilusiona con ellas, sabe de los empeños del mundo por hacernos creer que la felicidad está en las celebraciones, pero está decidida a inculcarle a los pequeños las tradiciones para que nunca se sientan solos a pesar del vacío. A lo lejos, en el barullo, ve a una muchacha que vende zapatos. La ve sola, cabeza en alto, abstraída. Se aproxima y escoge un par de sandalias y decide probárselas sólo para que ella tenga algo que hacer, para darle un premio a tanta dignidad; está decidida a comprar y a dibujar sonrisas.

—Calzo 41, hija, en este país de enanos es muy difícil conseguir mi número.

—Ay señora, sí. Nunca me llegan zapatos tan grandes, pero podemos probar con los 40, ¿le parece?

Gertrudis sonríe, se sienta y deja que le traigan todos los zapatos que existan, se los va probando despacio mientras se observa los pies ancianos y busca los ojos de la muchacha, la piedad en ella, está divertida.

—¿Cómo te llamas?

—Patrizia

—Qué lindo nombre, así con z, tz, se pronuncia tz, yo un tiempo tuve clases de italiano con una muchacha que era medio extraña, buena persona ella, pero un poco ingenua y era poeta, sí, obsesionada con la pronunciación, con el lenguaje, como si yo fuera a conversar con Dante algún día en el infierno o en el paraíso... Eran buenas las clases esas. Quién sabe dónde andará mi profesora etérea y si finalmente se habrá enamorado o se habrá muerto... Me llevo éstas —dice observándose las sandalias imposibles y viendo el medio talón sobresaliente—. Ah y me llevo también esta cartera.

Patrizia la mira enternecida y le dice que cree que esa cartera es muy grande y pesada para ella.

—Ay mi niña linda, a mi edad, ya los pesos no se sienten.

Ambas se ríen, Patrizia ya no piensa en vender, Patrizia piensa en Gertrudis.

—Vine a comprarle regalos a los nietos y mira con lo que salgo, vieja loca, dice sonriendo y se despide.

Al cabo de un rato Patrizia ve a Gertrudis de nuevo con un ramo de flores en la mano y flotando en el equilibrio precario de las sandalias y la cartera. La ve hermosísima, pero Gertrudis no lo sabe. Gertrudis tampoco sabe que aquella profesora de italiano es la hermana de Patrizia y que no se ha muerto y que ambas festejan la Navidad, juntas: una vendiendo zapatos que quedan bien aunque no haya el número y la otra escribiendo poesía, enseñando italiano y hablando con Dante en su paraíso de ingenuidad.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Cadenas


Aquí hay canales
que recolectan la lluvia
de cobre
hermosos
porque el agua se siente
correr dentro de ellos

también hay cadenas
que dejan que el agua
fluya a través de ellas
hacia las alcantarillas

(debes escribir sobre eso)

si estuvieras aquí
verías todo conmigo
en silencio

o eso sueño ahora
y también escucharías

(sí,
en silencio)

mis momentos de soledad
son silencios contigo