sábado, 23 de junio de 2007

alegria


Envueltos
en esta abrumadora relatividad
nos sorprendemos
entre resplandores de absoluto

jueves, 21 de junio de 2007

Tarde

Me mimetizo
en la piel burda
de esta melancolía
que busca abrazar
y no toca

Me abrigo
en palabrejas
que ya no suenan
en dificultades
que ya no marcan
en memorias de la que fui

Me ofusco
en esta tarde de sol
con sonrisa hueca
que quema y no calienta
que alumbra y no ilumina

Me hurgo
jugando
con ese impulso inexistente
hacia el abismo
que me clama y del que escapo
deseándolo

Me acaricio
esta latencia
que se cansa de prometer alas
y se burla
ofreciendo jaulas

Percibo el regreso de la mente
el fantasma que llama
la muerte que seduce

Me dejo
acompañar por la certeza
de estos demonios
cada vez
más pálidos e inermes

Me alegro

martes, 19 de junio de 2007

El bosque de Nietzsche


Si le tuviera en frente, maestro, le preguntaría el por qué de unos bigotes tan largos y frondosos que le cubren los labios y le llegan casi hasta el cuello.
Le diría que no todas las mujeres somos como su madre y su hermana.
Le recriminaría el hecho de haber traído la nada a este mundo con tal vehemencia que ya no podemos liberarnos de ella.
Le preguntaría cuál fue esa realidad tan trágica que al parecer le hizo perder la cabeza.
Le agradecería haber bajado de Alemania hasta Italia con la esperanza del cese de sus migrañas.
Le pediría que me enseñase el origen y significado oculto de las palabras, sus combinaciones, sus engaños, sus encantos.
Intentaría tomarle las manos, aunque seguramente usted las retiraría.
Huiría de esa mirada de fuego y hielo con la que me miraría.
Buscaría en ella el enorme afecto de su corazón consciente.
Le pediría me explicase cómo funciona eso del eterno retorno y la condena supuesta de tener que repetir sin cesar los mismos momentos, los mismos besos, la misma violencia, las mismas muertes.
Me reiría de buena gana oyéndole despotricar contra Socrates.
Quisiera leer en su cara el juicio a Cristo y especialmente a los cristianos.
Le observaría escribiendo frenéticamente.
Ojearía sus notas, aún sin entenderlas, por puro placer.
Si le tuviera en frente, maestro, caminaríamos por su bosque, le vería viendo el infinito y masticando sus convicciones y le daría las gracias más profundas.

lunes, 18 de junio de 2007

Yendo hacia...


Saber que cada vez se tiene menos la razón
ir perdiendo esa seguridad que embalsama
abrir los ojos en grande
ante la extrema sorpresa
de nuestra ignorancia
sentirse cada vez más como niños
bajarle la velocidad a los pensamientos
que sabemos inútiles
ponerle freno al temor
que se mimetiza en nuestras deducciones
ir perdiendo las neurosis
de nuestras convicciones
descubrir desdibujados nuestros esquemas fijos
hasta niveles nunca imaginados
vaciar los principios
digerir esa amargura
defecar esa nada
dejar espacio libre
verse al espejo y gustarse
sufrir las perdidas con confianza
saber abrazar con los brazos o sin ellos
ser capaces de llenar de magia
la búsqueda de libertad de un pájaro
al que amamos y se nos fue
sentirnos ese pájaro
grabarnos unos ojos en la memoria
aun sin suponer que algún día desaparecerán
auyentar el fatalismo
abandonar el sacrificio
no pensar con aridez
abrirse
estirarse
desmadejarse
entender
intentar.

viernes, 15 de junio de 2007

Italia

Hoy entraría en el viñedo de alguien.
Sentiría la tierra inflada y dura
quebrándose bajo mis pies
una tierra como de luna.
Hoy me robaría un racimo de uvas enormes
lo desgranaría con toda la calma del mundo
en ese sol de septiembre
que penetra dentro del verde
tan benévolo y tan amarillo.
Se me llenaría la boca con cada grano
se me derramaría su jugo por el mentón
me reiría
escupiría las semillas
una a una en la tierra.
Sería un racimo inmenso
generoso y maduro.
Comería hasta saciarme el hambre
y me vendría a la lengua
el maravilloso vino de mi abuelo
y a mi memoria
su mirada azul y su silencio
su mano temblorosa
sobre mi cabeza pequeña
y su sonrisa de amor profundo.
Hoy,
si todo eso pasara,
me sentiría segura,
en mi nido.

martes, 12 de junio de 2007

Barco


Debe hacer mucho frío allá donde vives.
La nieve debe ser eterna y tener formas espeluznantes, enormes y siempre cambiantes.
No le pegas mordiscos al hielo? a ver si se derrite? a ver si te congelas?
Me imagino tus gentes llenas de ropa, hace cuanto que no ves piel?
Veo tus colores, el negro pintado de rojo y mucho mucho blanco, no veo grandes matices.
Ahí las cosas son o no son, cierto?
No existen relativos cuando hace frío, si no te cubres los ojos se convierten en esferas de hielo. Ya no ves.
A que huele toda esa agua?
Y donde anda tu corazón? comiendo ciervos supongo. Siendo mordido por osos.
Se que hablas contigo mismo, pero no percibo lo que te dices, tu voz se va hacia adentro, donde no hay culpa, donde nadie juzga, donde todo se olvida mientras queda.
Sobrevives, pareces seguro, pero luces cansado.
Tu sonrisa se te cuartea junto con tus labios.
Yo vi el barco que te puede traer hacia acá, es pequeño y robusto, tiene temple para romper el manto de la eternidad.
Aquí hace calor y las acacias están en flor.

domingo, 10 de junio de 2007

Lejos


Viven
intercambiando humores y ansias
compartiendo miserias e infiernos
prometiendo cielos

Se saben viejos
ancianos de experiencias rotas
en la trampa de la esperanza
de sus corazones partidos
de tantos sueños

Intuyen
que la libertad es eso
acercarse cada vez más
a la ausencia honda
de una realidad nunca esperada
y de un amor inmenso

Y se empujan
allá de donde no se vuelve
queriendo.

viernes, 8 de junio de 2007

Luz


El miedo, en los inteligentes, es solo el tránsito necesario hacia las grandes cosas.
La parálisis subsiguiente es solo el tiempo inactivo indispensable, para aquel que se prepara a correr hacia el precipicio de sus sueños, para aquel que sabe nadar en la noche.
Hay valientes maltratados, que se convencen de una supuesta cobardía, pero en el alma saben de que material están hechos. El cuerpo les grita.
El viaje solo espera que lo emprendamos.
La alegría quiere que la hagamos nuestra.
El error nos mira de reojo y se aparta derrotado, rabioso, silente; porque nos sabe listos, porque no estamos para trampas, no estamos para demonios.
Vamos a estar bien.
En la luz.



miércoles, 6 de junio de 2007

Creando


"Yo veo a Dios como una especie de Leonardo".
Una frase, por teléfono, desde lejos.
Una gran frase.
Escucho a Dios asimilado a un ser humano y no viceversa.
A un Dios genial, único, creativo, rebelde, no encasillado en un tiempo determinado.
Infinito en su finitud o viceversa.
Y empiezo el viaje, me pongo en mi imaginación.
Veo a un gran pintor haciendo de las suyas con el universo, inventando colores que le den vida a los atardeceres, a las montañas, a las flores, a los escarabajos.
Veo a un proyectista maravilloso elucubrando sobre las alas de las mariposas y sobre como deben moverse para generar un huracán al otro lado del globo.
Veo el esbozo de un corazón humano que salta de alegría al ver un pez respirar bajo el agua.
Observo la fantasía de crear el absurdo, lo imposible.
Siento el placer del artista ante la obra cumplida.
La perfecta sincronía entre la molécula diminuta y el más grande de los astros.
Lo imagino, sentado por horas, siglos, dibujando como puede ser eso de darle libertad a su obra maestra, el hombre.
Como debería ser poner en esa maravilla inventada, la posibilidad de sentirse dueño de si mismo, una vez creado.
Elaboro sobre la preocupación que eso implica.
Padezco su duda.
Y deduzco la certeza de una serie de fracasos que conducirán al éxito final.
Entiendo la fe de Dios, su confianza.

domingo, 3 de junio de 2007

Viento


El viento contra tu cara
el viento que trae lágrimas
es el gas blanco
que cumple su trabajo

Te pone el llanto en la cara
y el asco en el estomago
y te quita el aire del pecho

Aprovechas
y lloras
y vomitas
y cesas de respirar
y te sacudes como un animal herido
y dices que no eres tu
que no depende de ti
para que nadie piense que eres débil
para que los de las mascaras no sepan
que de la furia brotan lágrimas

Igual llorarías
pero a veces
es bueno hacerlo así
sin decidirlo
dejar que tus ojos tomen la determinación
permitir a tus pulmones parar por un minuto
y seguir luchando contra tu miedo

Pones la bandera al revés
y esas estrellas que antes
formaban una especie de colina absurda
improvisamente se convierten
en una cuna mágica que
te invita a recostarte
y a vivir el ensueño de tu rebeldía

En el fondo estás feliz
y lo que pensabas que era odio
se te va mezclando por dentro
y mientras menos entiendes
más fuerte te sientes.

Es así
de eso se trata
continúa
no te rindas

viernes, 1 de junio de 2007

Hoy

Esta mañana me ha dado por reírme. Especialmente de mi misma. De mi post anterior.
De esta manía de querer falsear esta alegría que me hincha el pecho.
De estos intentos fallidos de acomodarme en los viejos esquemas, en aquellos que me eran útiles cuando aún no había entendido algunas cosas.
La verdad, la mera, la simple es que estoy disfrutando mucho de lo que la vida me está brindando y que cuando hablo desde la tristeza, la siento más bien como un fantasma de sentimientos idos.
Hoy empiezo a reírme entonces, por descubrirme liviana, por no estar enfermamente enamorada, por no llorar con los versos sueltos que leo, por no sentir las desgracias de los demás en mi propia carne y mucho menos sus juicios, por saber escuchar un cumplido gratuito y creerlo y agradecerlo.
Me alegro por esta ira que siento hacia los gorilas que en mal momento se apoderaron del país, por esta falta de remordimientos, por estas ganas de verlos muertos a todos, por mi moral elástica, por el miedo que les tengo, por mis sensaciones en la piel.
Disfruto comiendo, fumando, durmiendo, flojeando, trabajando, leyendo, hablando, viendo, imaginando a desconocidos, admirándolos.
Pensando que somos tontos y maravillosos y viendo estos dos extremos siempre entremezclados de formas interesantísimas y sorpresivas.
Me encanta esta falta de certezas, este querer mucho a mucha gente.
Me divierte.
Hoy me voy a quedar en este sin sentido que se me hace suculento.

miércoles, 30 de mayo de 2007

dos sensaciones inconexas

I
La indiferencia es mi ambición subterránea y oscura,
la que me cuesta confesar.

II
El paraíso no se me olvida.
Lo que se me hace patente, a veces, es su lejanía.

lunes, 28 de mayo de 2007

Ahora

La soledad más profunda
esa que tiene cara de gente.
La aridez más engañosa
esa que se presenta llena de dádivas.
La sordidez más elocuente
la que se disfraza de pureza.
Las mentiras más peligrosas
las que se dicen desde la verdad.
Las lágrimas más amargas
que surgen de la nausea.
La sonrisa ácida
que nace en la desesperanza.
La asquerosa ironía
y esta rabia castrada
que no encuentra camino.

sábado, 26 de mayo de 2007

RCTV

Es imposible no sentir el aliento fétido del totalitarismo.
Me alejé, lo intenté.
Después de ver sangre e hijos agonizantes de balas anónimas pero tan conocidas.
Luego de pensar que mi palabra, junto con las voces de millones, podría resolver algo, al menos ser escuchada, luego de sentir que lo que yo vivía por dentro era importante.
Fui masa. Pudieron haberme matado en aquellos días. Muchos cayeron. Nadie recuerda sus nombres. Los cementerios tienen sus héroes enterrados. Las cárceles cobijan a los torturados.
Entonces me retiré, reculé.
Busqué la belleza en la "libertad de no saber", en la falta de ideologías, en la sordera.
Me tapé los ojos, en la ilusión de crearme mi propio mundo alienado.
Pero el tirano está de vuelta, con su intensidad y su rabia, como para hacerme consciente de lo indefensa que estoy, como para decirme que de un plumazo puede quitarme todo aquello que pretendo poseer, controlar, vivir.
Quiero que se sepa que el domingo, es decir mañana, a las 23:59, en Venezuela, se acatará una orden inapelable, incontenible, irrefutable.
A esa hora se cerrará un importante canal de televisión.
Se le expropiarán sus equipos, se extirparán sus antenas de las montañas, se le castrará toda posibilidad de decirnos algo, aunque sea mentirnos.
Aquí el espacio se nos está reduciendo, las verdades se van unificando, abrigadas en una sola y gran mentira. O viceversa.
Quiero que se sepa que tenemos miedo, los estómagos revueltos, que andamos por la calle con nuestras caras encendidas de angustia e incredulidad, ya que no hemos perdido la capacidad de sorprendernos.
Quiero que se entienda que estamos lejos, muy lejos de ser libres, aunque a veces sintamos esa ilusión efímera.
Estamos además llenos de rabia.
Esa que se solapa bajo el temor, la más peligrosa, la que no pasa por el tamiz de la razón.
El dictador no va a parar, vienen otras cosas.
Y este olor se expande como una nube tóxica, que se traga a los incautos que caen en su inmundo río de palabras.
Alerta entonces. Nadie está exento.