
¿Sabrá el pájaro carpintero de mi preocupación por su nido invadido por los loros? ¿Por su desaparición, su exilio forzado? ¿Su falta de casa luego de tanto esfuerzo? ¿Sabrá de mi espera, de mis sospechas de muerte, de mi rabia, mi tristeza, de mi sed de justicia? ¿De mi falta de fe y de mi humanidad? Hoy, toc toc toc toc toc toc, en otro lado del mismo tronco, vamos que aún me queda pico, Cinzia, aún queda madera y pichones por parir y criar.
2 comentarios:
Es como un golpe contra el espejo, en la soledad y oscuridad de la noche.
Y si no quedan, uno lo inventa, pero sigue perforando el tronco.
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